Las relaciones económicas entre España y Marruecos han mejorado mucho desde la primera crisis migratoria de Ceuta y Melilla en 2021, cuando 10.000 personas cruzaron el espigón ceutí El Tarajal y hubo una sucesión de saltos a la valla que separa Melilla del reino alauí. La inversión española en Marruecos cayó un 55,7% ese año, pero el año pasado volvió a aumentar casi un 55% con respecto a los datos de 2024, tal y como ya había adelantado elEconomista.es a finales de 2025.El origen de la crisis de 2021 fue la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de permitir la entrada en España a Brahim Hhali, líder del Frente Polisario y presidente de la autoproclamada República Árabe Saharaui Democrática, para recibir un tratamiento médico por Covid-19 en un hospital de Logroño.
Esto fue el detonante de una extensa diplomática entre ambos reinos y la reconciliación no se produjo hasta marzo de 2022, cuando el Ejecutivo español respaldó el plan marroquí para la autonomía del Sáhara Occidental. Aquí se retomó la cooperación bilateral entre ambas naciones. Muchos expertos ya destacan que la crisis actual se debe a la visita que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, realizó a Argelia el pasado 20 de julio, principal rival estratégico de Marruecos en la región por la competencia que tienen en el Magreb. El Gobierno rechazó taxativamente vincular la crisis con el viaje del presidente. Marruecos tampoco formuló ninguna queja oficial al respecto de dicha visita diplomática.










