¿Quién no ha fantaseado alguna vez cuando era niño con su trabajo ideal? Futbolista, arquitecto, médico, bombero o, para los perfiles más jóvenes, creador de contenido/youtuber. Estas dos últimas profesiones ocupan el tercer y quinto puesto en el ranking de empleos soñados en el mundo, según un estudio elaborado por Remitly en 2024. Tomás Omil, un joven pontevedrés, compagina ambas ambiciones como puede. Es jefe de una brigada de bomberos forestales en una mancomunidad de Galicia y, a su vez, comparte contenido sobre el mundo rural e incendios a través de Instagram y TikTok, donde acumula más de 120.000 seguidores entre ambas plataformas. "Hago el incendio, llego a casa, como algo, descanso y edito un par de cosas. Las subo y al día siguiente otra vez lo mismo. Es complicado, pero se va llevando", explica a El Confidencial. Él empezó en redes sociales subiendo contenido sobre naturaleza, pero decidió mostrar a sus seguidores su labor porque "el desconocimiento era espectacular". Hasta el año pasado, cuando ardieron en España más de 350.000 hectáreas, "parece que nadie sabía que existían los bomberos forestales", relata con indignación. Por ese motivo, Omil se dijo a sí mismo: "Voy a informar a la gente, voy a mostrar un trabajo que está totalmente olvidado, que tiene unas condiciones lamentables, que la administración juega con nosotros como quiere porque no tenemos la visibilidad que ahora tenemos". "Estamos expuestos a cáncer, a largas jornadas, cansancio, lesiones y riesgo extremo de muerte por muchos factores" Con vídeos que superan el millón de visitas, el bombero expone al público las entrañas de su oficio, en el que puedes perder la vida, como le pasó al militar de la UME destinado a las labores de extinción del fuego en Las Peñas de Riglos (Huesca). Por ello, el brigadista intenta mostrar “una de cal y otra de arena": “Hay que romantizar las cosas para que se aprecie el trabajo y, a la vez, hay que expresar la realidad”. Por un lado está lo "bonito del trabajo, la gratitud de la gente, la adrenalina, lo estético…", y por otro considera que hay que denunciar las condiciones, que son una "mierda". "Esto debería estar mejor pagado, la situación es asquerosa, trabajar aquí tiene muchos riesgos. Estamos expuestos a cáncer, a largas jornadas, cansancio, lesiones por todos los lados, riesgo extremo de muerte por muchos factores, quemaduras…”, enumera con resignación. Preparación física y mental Detrás del uniforme ignífugo y de la pedagogía en las redes sociales no solo hay vocación, también hay una altísima preparación física, prácticamente como "deportistas de élite", señala Tomás Omil: entrenar en el gimnasio cuatro veces por semana, salir a correr varias y mantener una dieta muy saludable, con un porcentaje graso bajo. Y, aunque no todos lo cumplen, sí la mayoría, es lo que se "recomienda siempre". En invierno las exigencias no son tan mayúsculas, pero cuando llega el verano se disparan. "El año pasado salíamos todos los días en condiciones horribles, con un esfuerzo continuo que hacía durísimo mantener tanto el físico como la moral". En cuanto a la salud mental, el brigadista es consciente de la responsabilidad y del estrés que causa su posición. "Es parte del trabajo, del día a día". Intenta relativizar las situaciones y actuar como si fuera una "especie de juego", en el que tu único objetivo es “ayudar y mejorar la situación en la que te encuentres”. "Si tienes que tomar una decisión, la tomas y te atienes a las consecuencias. Pero no hay que darle 400.000 vueltas a todo. Tienes que confiar en lo que te has formado, en lo que te has estudiado y en tu experiencia, y sacarle peso a las situaciones, porque por muy duras que sean y muy difíciles que parezcan, si no consigues sacarle peso, te va a comer la situación. Vas a pasarlo tan mal en la gestión que no vas a ser capaz de que te vas a bloquear. Y eso a mí me ha pasado", razona el brigadista con mucha entereza. En cuanto a la salud mental en las redes sociales, Omil señala que cuando empezó a divulgar contenido sobre su trabajo, se enfrentó con muchas piedras: "Mucho hate, mucha política por el medio, que aún me enfrento a día de hoy porque es el pan del día a día de las redes sociales y con estos temas tan sociales, más aún. Pero poco a poco lo vamos gestionando a nivel mental y a nivel emocional". "Cada año va a ser un récord histórico" En 2026 ya se han quemado en España más de 280.000 hectáreas, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS). Y el curso anterior se calcinaron casi 400.000. Algo que, para el jefe de brigada, es "un puto desastre" y que tiene una principal explicación: el abandono rural. "El monte está totalmente abandonado y, tal y como se están haciendo las cosas, pues nos ha llevado a la situación actual". Según cuenta, el éxodo rural ha hecho que cada vez queden menos ganaderos "como los que trabajaban antes el campo, que aprovechaban todo, que trabajaban en extensivo con los animales", y por lo tanto, esa biomasa que ahora es un polvorín para los incendios no existía. "Ahora la mayoría de ganaderos son macrogranjas, en zonas cerradas. Es un cambio muy grande en la forma de la participación humana en el monte. Entonces, tenemos que explorar, tanto la administración como los grandes propietarios de terreno, nuevas formas de gestión, que es donde estamos errando totalmente estos años", explica. TE PUEDE INTERESAR Su pronóstico es desolador. Con la llegada de incendios de sexta generación —fuegos de extrema virulencia que alteran las capas altas de la atmósfera y son más difíciles de extinguir—, la tendencia es "ascendente". "Va a ir a peor. Cada año va a ser un récord histórico. Y lo único que podemos tratar de hacer es empezar a gestionar y a tratar la prevención como un problema nacional, porque lo es", argumenta. "Hay que invertir en prevención prácticamente lo mismo o más de lo que se invierte en extinción. Hay que buscar métodos, tanto técnicas biológicas con animales, con plantas específicas que no sean pirófitas, como son el pino o el eucalipto. Hay que buscar cortafuegos. Hay una serie de técnicas que están ya extendidas a nivel internacional que en España las están estudiando, pero no las estamos llevando a cabo", sentencia el bombero forestal.
Del fuego a TikTok: la doble vida de un bombero forestal al límite físico y mental
Tomás Omil es jefe de una brigada de bomberos forestales en Galicia y comparte su trabajo en Instagram y TikTok para concienciar a sus seguidores de un "problema nacional" como son los incendios










