Las redes sociales se han convertido en una altavoz para denunciar las dificultades que encuentran la mayoría de los españoles a la hora de acceder a una vivienda de alquiler. Noel Horcajada, un creador de contenido con casi 350.000 seguidores, ha compartido su experiencia tras visitar un piso de dos habitaciones en Madrid y ha puesto el foco en las exigencias económicas que se imponen a algunos inquilinos tanto en la capital como en muchas ciudades de España. Horcajada ha explicado en un vídeo de Tiktok que actualmente vive "muy bien" en un inmueble de una habitación pero decidió buscar otras alternativas con más espacio. Durante esta búsqueda visitó una vivienda situada cerca del paseo de Santa María de la Cabeza, que contaba con dos habitaciones, estaba reformada y disponía de una amplia terraza. La ubicación también le resultó atractiva, aunque el precio ascendía a 1.500 euros al mes. "Me parece una burrada absurda pagar 1.500 euros por dos habitaciones", ha reconocido el creador de contenido aunque admite que la ubicación y la terraza elevaban el precio. Sin embargo, lo que más sorprendió a Horcajada fueron las condiciones económicas exigidas para poder acceder al inmueble. "El mes en curso, dos meses de fianza y un aval bancario de seis meses", la suma monetario de esos tres requisitos es el importe del que debía disponer para poder residir en ese piso. El creador de contenido ha contado que, en un primer momento, pensó que el aval bancario se refería a demostrar que tenía el equivalente a seis meses de alquiler en su cuenta. Poco después descubrió que, según su testimonio, el banco le bloquearía los 9.000 euros correspondientes a esos meses de alquiler. Las suma de todos estos requisitos, según ha explicado, elevaban considerablemente el desembolso inicial. "Los 1.500 euros del primer mes, junto con los 3.000 euros de las dos mensualidades de fianza y los 9.000 euros del aval bancario... Entrar en el piso de dos cuartos son 13.500 euros", ha manifestado Horcajada.Además del esfuerzo económico inicial, el creador de contenido ha asegurado que el contrato establecía una duración de ocho años y contemplaba una penalización en caso de abandonar la vivienda antes de cumplir tres años. Según su relato, marcharse antes de ese periodo supondría pagar el equivalente a tres mensualidades, unos 4.500 euros. Este caso ha vuelto a poner sobre la mesa las dificultades que afrontan quienes buscan alquilar una vivienda en España y las duras condiciones exigidas para acceder a determinados inmuebles. Horcajada ha criticado la necesidad de tener que asumir un compromiso económico tan elevado y de larga duración para acceder a una casa sin conocer cómo cambiarán las circunstancias personales o laborales en los próximos años.