El mercado del alquiler en España atraviesa una tensión que se refleja en la escasez de pisos disponibles, las largas colas para visitar viviendas y la dificultad creciente para encontrar precios asumibles en grandes ciudades. José Muñoz, experto inmobiliario con más de 20 años de experiencia, ha analizado en el pódcast Invertir para conseguir cómo la falta de oferta está alterando el comportamiento de propietarios e inquilinos. Muñoz defiende que España necesita un parque amplio de vivienda en alquiler, tanto público como privado, porque hay muchas personas que no pueden o no quieren comprar. En su opinión, el problema no se resuelve solo anunciando nuevas promociones si después no se materializan. "La gente no vive de anuncio", señaló, donde reclamó más vivienda disponible y más protección para el pequeño propietario. El experto sostiene que muchos propietarios particulares mantienen pisos cerrados por miedo a impagos, ocupaciones o problemas para recuperar la vivienda. A su juicio, si esos dueños tuvieran más seguridad jurídica, parte de esa oferta volvería al mercado. "¿No sería más fácil decirle a la gente: "Oye, pon tu vivienda en alquiler; si no te pagan, la vas a recuperar, no te preocupes?" ¿Cuánta gente pondría la vivienda en alquiler? Gente ajena, gente que le vendría genial. Pues estas personas que tienen la vivienda de la abuela o que han tenido un ahorro y la han comprado,o tu tía, o el amigo de tu padre que tiene una vivienda ahí que literalmente está asustado", planteó durante la conversación. Para Muñoz, la falta de pisos disponibles ha llevado a una situación anómala en algunas ciudades, donde apenas aparecen viviendas en alquiler y cualquier inmueble genera una avalancha de interesados. El experto habla de "un mercado roto” y cita como imagen habitual las colas para visitar pisos, incluso cuando los precios son elevados. En su lectura, el desequilibrio entre oferta y demanda está empujando a los inquilinos a aceptar condiciones cada vez peores. “Esa basura que antes no hubiese alquilado nadie y qué pasa hay tanta desesperación que la gente lo alquila y se va al Ikea y lo arregla” Ahí introduce una de sus críticas más duras: la aparición de viviendas de mala calidad que antes no habrían tenido salida. "Están generando el fenómeno de gente que no alquilaba el piso porque estaba hecho una porquería y entonces se meten en la tablita y ven que lo pueden alquilar a 650", explicó José Muñoz. Según su análisis, algunos propietarios que tenían pisos cerrados durante años deciden sacarlos al mercado al comprobar que, pese a su mal estado, pueden alquilarse por la desesperación de la demanda. El experto describe así un efecto perverso: los precios pueden bajar en algunos casos, pero no porque mejore el acceso a vivienda digna, sino porque entran en el mercado inmuebles con menor mantenimiento. "Esa basura que antes no hubiese alquilado nadie y qué pasa hay tanta desesperación que la gente lo alquila y se va al Ikea y lo arregla", afirmó. Para Muñoz, esa dinámica no soluciona el problema de fondo, sino que deja disponible "el que realmente es un piso de mala calidad o el que no tiene más remedio". Su conclusión es que el alquiler necesita más oferta real, más vivienda pública y un marco que anime a los propietarios particulares a poner sus inmuebles en el mercado sin miedo. Muñoz considera que, si se estrangula la oferta y al mismo tiempo no se crea vivienda suficiente, el resultado es un mercado con menos opciones, peores pisos y más competencia entre inquilinos. "Si maltratas la oferta y tú no creas oferta", advirtió, el problema acaba agravándose para quienes buscan una vivienda donde vivir.