NoticiaEstas son las voces de los dirigentes convocados por EL TIEMPO a un nuevo ciclo de ‘Líderes y empresas que construyen país’.Empresarios de distintos sectores se reunieron en la CASA EDITORIAL EL TIEMPO y reiteraron su deseo de trabajar con el gobierno y la sociedad. Foto: Manuel Felipe Benavides. Autor:23.08.2026 00:01 Actualizado: 23.08.2026 00:01
Una docena de ejecutivos empresariales de diferentes sectores, convocados por EL TIEMPO Casa Editorial para un nuevo ciclo de las mesas de ‘Líderes y empresas que construyen país’, expresaron su satisfacción con el cambio de ambiente que se ha dado con la llegada a la Presidencia de la República de Abelardo De La Espriella y, a la vicepresidencia, de José Manuel Restrepo.También mostraron su disposición a mantener un diálogo permanente en función de lo que le conviene al país y a hacer equipo para sacar adelante distintas iniciativas y proyectos que contribuyan al desarrollo de Colombia. Ante los líderes empresariales reunidos para el ejercicio de buscar soluciones a temas trascendentales del país, el director de EL TIEMPO, Andrés Mompotes, resaltó la importancia de abrir esta nueva conversación, en un momento especialmente retador para Colombia. “La tragedia provocada por el terremoto puso de manifiesto el talante solidario de las empresas y evidenció la actitud proactiva del sector privado para atender la emergencia y trabajar en las oportunidades que se abren con el actual Gobierno”, dijo.También hizo un llamado a aprovechar esta coyuntura para enfrentar, con articulación y mensajes consensuados, una tragedia común como la del terremoto, pero también otros grandes desafíos nacionales. Entre ellos señaló la necesidad de recuperar la inversión como motor de la economía, garantizar la seguridad energética, fortalecer las relaciones con Estados Unidos y atender los problemas de la seguridad y la salud.Los líderes convocadosLa convocatoria de EL TIEMPO Casa Editorial a la mesa de ‘Líderes y Empresas que construyen país’ en 2026 incluye a dirigentes empresariales de diversos sectores. Aquí la lista: Luis Carlos Arango Vélez, director ejecutivo de Colsubsidio; Carlos De la Riva, gerente general de Eli Lilly Colombia; José Miguel Linares, presidente de Drummond Colombia; Judith Buelvas, CEO Veolia Colombia & Panamá; Carlos Mauricio Vásquez, director general de Compensar; Mauricio Patiño, gerente de Construcciones Planificadas; Erika Zarante, CEO Latam Airlines Colombia; Adriana Solano, presidenta del Consejo Colombiano de Seguridad; José Fernando Quintero, country manager de Indra Group para Colombia, Ecuador, Centroamérica y el Caribe.Varias voces dentro del grupo de empresarios resaltaron el cambio de discurso desde el ejecutivo y la actitud de diálogo que ha mostrado, lo que se ha reflejado en la respuesta del sector privado ante el sismo. Coincidieron en que la empresa privada entró rápidamente en sintonía con el nuevo Gobierno y eso abre grandes esperanzas al país porque hay la voluntad de trabajar coordinadamente.Esta versión de ‘Líderes y empresas que construyen país’ tendrá la conducción del analista senior de EL TIEMPO, Ricardo Ávila, y de la exministra de Comercio y presidenta de AmCham Colombia (la Cámara de Comercio Colombo Americana) María Claudia Lacouture, quienes inauguraron las sesiones con exposiciones sobre la coyuntura del país con el cambio de administración y el futuro de las relaciones con Estados Unidos.La lista de desafíosRicardo Ávila centró su análisis de coyuntura en el panorama que recibió el gobierno de De La Espriella. “Pocos presidentes, señaló, han heredado una situación tan compleja al iniciar su mandato, que resultó agravada por el terremoto”. Este ha dejado ya más de 300 muertos y el número de damnificados podría llegar a 500 mil. Además, más de 194 mil viviendas resultaron afectadas en más de 450 municipios. El costo estimado de la reconstrucción en diferentes ciudades y pequeños municipios, según cifras de presidencia, asciende a 30 billones de pesos, que equivaldría a entre 1 y 1,5 puntos del PIB. “Aunque se trata de un monto importante, no es considerado inmanejable para Colombia”, dijo Ávila. En el terremoto del Eje Cafetero, ocurrido en 1999, el costo representó entre dos y 2,5 puntos del PIB.El país, además, cuenta con experiencia para atender este tipo de situaciones. Entre las etapas de atención, estabilización y reconstrucción, el proceso para superar la emergencia podría durar cuatro años. A los esfuerzos del Estado se sumarán los de las regiones, los municipios y el sector privado. Hasta el momento, ya existe una cifra de un billón de pesos en donaciones aproximadamente.El sismo tendrá inicialmente un efecto negativo sobre sectores como el turismo, debido al cierre de aeropuertos, hoteles y otros servicios. Sin embargo, paradójicamente, la emergencia podría terminar impulsando la economía y generar oportunidades para cerrar brechas como las existentes entre Chocó y otros territorios del país.Clima: crisis inminenteUna emergencia más en el horizonte para el nuevo gobierno es el fenómeno de El Niño, que puede generar dificultades en el suministro de energía. Entre la oferta y la demanda ya se observa un déficit, mientras que el fenómeno climático podría provocar fuertes sequías en la zona andina e inundaciones en los Llanos.El hecho de que casi tres cuartas partes de la energía dependan de la generación hidroeléctrica pone presión sobre el sistema y obliga a que la generación térmica y las energías renovables tengan que soportar al menos la mitad del suministro. Esta situación se presenta, además, en un momento en que la disponibilidad de gas natural es menor. Colombia dejó de ser autosuficiente en gas natural hace dos años y el combustible también se ha encarecido. Actualmente, casi una tercera parte del gas que se consume debe ser importada y no existe claridad sobre los proyectos destinados a aumentar la capacidad de regasificación.Más retosUna emergencia compleja de atender será la de la salud. “El sistema está quebrado y las intervenciones a las EPS requerirán recursos y dedicación”, anotó Ávila. De acuerdo con las encuestas, el deterioro de este servicio básico se encuentra entre las tres principales preocupaciones de los colombianos.Otra crisis por atender es la de la seguridad. Ávila dijo que existe una percepción de mayor criminalidad urbana, aunque esta no necesariamente se refleje en las cifras. Por otro lado, citó cifras de Ideas para la Paz, que indican que el número de personas en armas se triplicó en el país durante los últimos cuatro años y actualmente llega a 30.000. Al mismo tiempo, el país perdió capacidad militar. “Hay helicópteros en tierra por falta de mantenimiento y cooperación internacional, y se suspendió la entrega de inteligencia de otros países”. A esto se suman niveles récord de producción de cocaína. La recuperación en materia de seguridad debe incluir un esfuerzo significativo de actualización tecnológica.El clima social que marcará al nuevo Gobierno constituye otro interrogante, dijo Ávila. Existen antecedentes importantes en 2019 y 2021, durante el llamado estallido social, que fueron factores que prepararon la llegada de Gustavo Petro a la Presidencia.Se prevé que el Pacto Histórico, debido a su alta votación, tenga protagonismo. La narrativa de desobediencia civil podría intensificarse. El terremoto, muy probablemente, aplazó una especie de ofensiva en este terreno. Pero “la pregunta no es si ocurrirá, sino cuándo. Habrá que esperar para conocer cuál será la respuesta del Gobierno”, expresó el analista.En materia económica, el país registró un crecimiento del segundo trimestre de 3,5 por ciento, una cifra sorpresivamente alta y superior a los cálculos de los analistas. El sector que más creció fue el de administración pública, con un aumento del 10 por ciento en términos reales.Al mismo tiempo, llamó la atención el gasto del Gobierno al cierre del trimestre, que alcanzó el 12,2 por ciento. La chequera oficial dejó ‘la olla raspada’. Ese nivel de gasto no es sostenible y el nuevo Gobierno deberá enfrentarse a un nuevo ejercicio presupuestal."El desafío consiste en determinar cómo mantener el crecimiento económico en un escenario en el que el consumo privado se está desacelerando y, al mismo tiempo, es necesario reducir el gasto público”, dijo Ávila.En este escenario, la inversión, que ha sido muy baja durante los últimos cuatro años (pasó de representar en promedio el 22 por ciento al 16 por ciento del tamaño de la economía) está llamada a tomar la posta.“Está por verse si esto será suficiente para mantener el crecimiento de la economía. Para lograrlo, se necesitará mucho más que la promesa de reactivar la exploración de hidrocarburos”, vaticinó.Datos de coyunturaEntre los datos de coyuntura, Ávila resaltó que la inflación de julio fue inferior a la de junio, debido al comportamiento de los precios de los alimentos. Sin embargo, el problema todavía no está solucionado.Llevar el costo de la vida al nivel que busca el Banco de la República requerirá un esfuerzo considerable. Por otra parte, el desempleo ha descendido a mínimos históricos desde que comenzaron a registrarse cifras mensuales. Sin embargo, el empleo por cuenta propia ha aumentado de manera significativa y la calidad del empleo se ha deteriorado. Uno de los factores podría ser el alto incremento del salario mínimo desde enero pasado.“La expectativa de riesgo de Colombia también ha disminuido. Aun así, al país le cuesta mucho más endeudarse que a Chile o Perú”, resaltó Ávila. Otro de los fenómenos que sorprendió fue la caída del dólar hasta casi los 3.000 pesos. Una parte de la explicación está relacionada con factores internacionales, debido al debilitamiento de la moneda estadounidense. También influyen los billones de pesos que actualmente están en manos de fondos extranjeros, que apuestan por la rentabilidad.“Los fundamentales indican que la tasa de cambio debería ubicarse entre 3.600 y 3.800 pesos. Sin embargo, no existe certeza sobre cuándo comenzará la corrección”, explicó. Podría ocurrir en tres o seis meses, aunque no se sabe con certeza.Ávila se refirió también a las cifras del déficit fiscal que indican que podría estar a final del año en 7,1 % del PIB. “Es posible que lleguemos a niveles similares a los de la pandemia, pero sin pandemia”.Resolver este problema tiene solamente dos caminos, según el analista. “No se trata de una cuestión de ideología, sino de matemáticas: recortar los gastos o aumentar los ingresos”.Finalmente, Ávila resaltó el cambio en la actitud que se nota en los empresarios colombianos y en general en el país. “Se pasó del derrotismo a la confianza. Quedó atrás la narrativa de que esta sociedad había fracasado y hecho todo mal. No hay duda de que los retos mencionados son grandes y traerán enormes sacrificios, pero existe la capacidad de salir adelante, en coincidencia con el sector privado que, como queda claro, es parte de la solución, no del problema”.‘En las relaciones con EE. UU. se produjo un cambio del cielo a la tierra’La exministra Lacouture ha sido clave para mantener la relación comercial con Estados Unidos. Foto:Foto: Manuel Felipe BenavidesPara la exministra de Comercio María Claudia Lacouture, la relación con Estados Unidos cambió “del cielo a la tierra” con la llegada del presidente De La Espriella. “En Washington hay voluntad de diálogo, cooperación y de ayudarle al país”, afirmó.Ese “viento a favor” y la alineación política de ambos gobiernos, resaltó, “no harán que la relación sea menos exigente”. La explicación responde, en buena medida, a un enfoque de la administración Trump más pragmático y transaccional, que privilegia los resultados concretos y la defensa de los intereses nacionales por encima de las afinidades o vínculos tradicionales.La eficiencia dejó de ser el único criterio de decisión económica. Hoy, el riesgo geopolítico, la seguridad y la confianza también determinan con quién se comercia, se invierte y se construyen alianzas. De ahí surgen coaliciones por temas, tecnología, energía, salud o minerales críticos, más que bloques rígidos. “Toda estrategia, desde telecomunicaciones hasta comercio, se filtra a través del lente de la seguridad nacional”, afirmó la exministra.Estados Unidos y China siguen siendo los dos grandes polos económicos, sin constituir bloques completamente cerrados: Washington conserva fortalezas en consumo, finanzas, dólar, innovación y alianzas; China, en manufactura, escala y cadenas productivas. Para Colombia, el reto no es escoger entre ambos, sino definir sus intereses, reducir riesgos y ofrecer valor estratégico.Lo económicoSegún Lacouture, Colombia mantiene una relevancia crítica para la economía estadounidense. Algunos datos: uno de cada cuatro dólares del comercio exterior colombiano se transa con Estados Unidos y la relación binacional vincula a más de 5 millones de empleos directos e indirectos.Entre 2022 y 2025, pese a las diferencias políticas, se preservó el flujo comercial. Las exportaciones no minero-energéticas crecieron 27,3% y las agrícolas más de 30%. En el nuevo escenario arancelario, el 72,4% de la canasta exportadora queda exento del recargo del 12,5%, mientras el 20,8% está sujeto al gravamen, con especial exposición de la floricultura. La gestión del Gobierno, liderada por el ministro Mauricio Gómez Amín, está acelerando la interlocución y decisiones favorables para Colombia.En contraste, la inversión estadounidense perdió dinamismo: entre 2022 y 2025, los flujos de inversión directa desde Estados Unidos hacia Colombia pasaron de cerca de 5.000 millones a 3.375 millones de dólares, una caída de 32,1%. El reto es proteger ese avance. La percepción de seguridad y las alertas de viaje inciden en turistas, empresas y delegaciones. Colombia permanece en nivel 3 (reconsiderar el viaje) del Travel Advisory de EE. UU., mientras algunas zonas están en nivel 4 (no viajar). “Es necesario fortalecer la seguridad interna para proteger sectores clave como el turismo y atraer inversión”, afirmó Lacouture.El panorama económico de la relación se podría mejorar si Colombia saca provecho de ser el segundo destino de los productos agrícolas de EE. UU. y de que el 88% de estos productos provienen de estados con votación republicana, lo cual le otorga una palanca de negociación directa con la base política de Donald Trump.Existe además una clara convergencia de intereses: Colombia busca atraer inversión precisamente en sectores que Estados Unidos considera estratégicos, como puertos, aeropuertos, centros de datos, energía y salud. Esta coincidencia abre oportunidades para avanzar en esquemas de safe-shoring y cadenas de suministro más seguras y resilientes.Congreso, claveLacouture advirtió que la relación con Estados Unidos no puede construirse únicamente desde el Ejecutivo. El Congreso es determinante: asigna recursos, establece condiciones y ejerce supervisión sobre buena parte de la cooperación internacional. “Una buena relación con la Casa Blanca necesita respaldo en el Congreso para traducirse en recursos y continuidad; y aun en momentos de dificultad entre gobiernos, el Congreso puede preservar espacios de cooperación”, afirmó.Por ello, mantener una relación bipartidista es estratégico, especialmente ante las elecciones legislativas de noviembre. Los 1.000 millones de dólares en asistencia de seguridad anunciados por la administración Trump son precisamente una muestra: el propio Departamento de Estado señaló que el paquete se desarrollará “en coordinación con el Congreso”, por lo que su alcance y ejecución dependerán del proceso presupuestal y de las condiciones que puedan establecer los legisladores.LOS LÍDERES EMPRESARIALES OPINANLuis Carlos Arango Vélez, director general de ColsubsidioEl director de Colsubsidio apuntó la importancia del liderazgo empresarial. Foto:Manuel BenavidesLas empresas










