El pulso político en los negocios se aceleró de manera inusual, cuando todavía falta poco menos de un año y medio para las elecciones presidenciales. El Gobierno captó ese clima y envió al ministro de Economía, Luis Caputo, a insistir con el “riesgo kuka”. Pero los empresarios desecharon el rol de vocero político del jefe del Palacio de Hacienda y rescataron la sostenibilidad del plan económico. El esfuerzo no alcanzó para deshielar los desembolsos de divisas de nuevos jugadores, pero sí permitió pensar en una eventual transición que no altere la hoja de ruta de la estabilidad macroeconómica. “Tiene que haber consenso político para mantener la base económica, pero que sea creíble”. De eso ya se habla en la City.

Este clima se vivió en los eventos más encumbrados del círculo rojo que pasaron por Buenos Aires en las últimas 24 horas. Tres fueron los lugares en donde hombres y mujeres de negocios industriales y financieros debatieron del tema. No sólo empresarios nacionales, sino también brasileños y de otras partes del mundo que están mirando con atención los movimientos de un Estado que garantizó estabilidad financiera, pero que todavía genera dudas sobre una sostenibilidad macroeconómica que incluya crecimiento y la política electoral.