Para medir el dinamismo de cualquier sociedad, nada mejor que hablar con un notario. Estos funcionarios actúan de termómetro económico al registrar día a día la creación de negocios, la compra de pisos y la firma de préstamos. En charla con el Economista.es, José Alberto Marín, decano del Colegio Notarial de Cataluña, comenta la realidad notarial en esta comunidad y alerta sobre los efectos de las políticas intervencionistas sobre el mercado de la vivienda.Hay récord de compraventas, testamentos, matrimonios... ¿Están saturadas las notarías?
Tenemos récord de todo porque hay récord de empleo. Las notarías están funcionando con absoluta normalidad porque es un incremento paulatino, no es que pasemos de golpe de 10 a 30. La ventaja que tenemos los notarios es que somos funcionarios públicos pero en régimen privado, es decir, todos los medios de producción son propios del notario y no dependemos de la Administración para tener un empleado más o para ampliar el despacho. Además, contamos con un centro tecnológico que nos ayuda mucho. De hecho, creo que somos la única parte de la Administración que no tiene cita previa.
¿Se ha puesto en práctica esta flexibilidad?
Cada notario decide lo que necesita. Lógicamente, si se incrementa la documentación, se incrementa también el número de personas que trabajan en las notarías. Piensa que entre nosotros estamos en un régimen de competencia, lo cual significa que no hay una clientela cautiva en ningún sitio. Una persona de Barcelona, si no la atienden bien, se puede ir a San Cugat o a donde quiera. Y como no podemos competir en precio, que es fijo, competimos en calidad.







