22/08/2026 a las 08:00h.
Durante décadas, el ocio nocturno fue un ritual sagrado. Bailar hasta el amanecer no era solo una forma de divertirse, sino un emblema de juventud, libertad y pertenencia. Sin embargo, para los franceses, algo está cambiando. En los años 80 y 90, los clubes de París como 'Le Palace', marcaron una época en la que la pista de baile era el lugar donde se medía la modernidad. Hoy, sin embargo, el panorama es otro: la Generación Z ya no vibra al ritmo de los DJs. Prefieren la comodidad del salón de su casa, pasar horas con la PlayStation, organizar partidas de juegos de mesa con amigos o dejarse llevar por la inercia infinita de TikTok y Netflix.
La escena que un día deslumbró al mundo se apaga poco a poco. En la capital francesa, los clubes nocturnos cierran en masa, y lo que fue una forma de vida para toda una generación, ahora parece un pasatiempo de otra época.
Las cifras lo dejan claro, según Clarín, de los 6.000 clubes que había en Francia en la década de 1980, hoy sobreviven apenas 1.400. Más de dos tercios de las discotecas han echado el cierre, arrasadas por una tormenta perfecta de factores que va desde la pandemia del Covid-19 hasta el aumento de la inseguridad, la precariedad económica de los jóvenes y la competencia de las pantallas digitales.








