La expansión internacional de las marcas chinas ha concentrado buena parte de la atención de la industria del automóvil en los últimos años. BYD, MG, Omoda, Jaecoo, Leapmotor, Xpeng y otros fabricantes han acelerado su presencia en Europa con coches eléctricos e híbridos enchufables que combinan precios competitivos, equipamiento abundante y un desarrollo tecnológico cada vez más avanzado. Sin embargo, mientras China transforma el mapa mundial del sector, India también está construyendo una industria de gran escala que podría ganar peso fuera de sus fronteras durante la próxima década.

El avance indio responde en primer lugar al crecimiento de su propio mercado. Con alrededor de 4,5 millones de turismos vendidos en 2025, India se ha consolidado como el tercer mercado automovilístico del mundo, únicamente por detrás de China y Estados Unidos. La progresión ha sido notable, ya que en 2007 sus matriculaciones rondaban los 1,7 millones de unidades; es decir, se han triplicado en menos de dos décadas.

Este volumen proporciona a los fabricantes locales una base industrial amplia y les permite desarrollar vehículos para un mercado en crecimiento, fabricar grandes series y ajustar costes antes de plantearse una expansión internacional. También disponen de una demanda con necesidades específicas, pues buena parte de la clientela busca coches asequibles, resistentes, compactos y capaces de desenvolverse en unas infraestructuras muy desiguales.