<b>Más de 450 pequeños movimientos sísmicos provocados por tormentas eléctricas fueron detectados mediante cables de fibra óptica</b> enterrados en el campus de la Universidad Estatal de Pensilvania, en Estados Unidos.El experimento permitió obtener imágenes detalladas de las estructuras geológicas bajo tierra hasta unos 100 metros de profundidad, según un estudio publicado en <a href="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aeg8096?adobe_mc=MCMID%3D09869159675772088301398087157073807743%7CMCORGID%3D242B6472541199F70A4C98A6%2540AdobeOrg%7CTS%3D1787316443" target="_blank" rel="" title="https://www.science.org/doi/10.1126/sciadv.aeg8096?adobe_mc=MCMID%3D09869159675772088301398087157073807743%7CMCORGID%3D242B6472541199F70A4C98A6%2540AdobeOrg%7CTS%3D1787316443"><i>Science Advances</i></a><i>.</i>Cuando un rayo impacta contra el suelo,<b> la energía liberada genera pequeñas vibraciones que se propagan por el terreno</b>.
Estas señales, consideradas durante años demasiado débiles, eran tratadas en ocasiones como ruido ambiental.Los investigadores identificaron 458 de estos llamados “<b>sismos de trueno</b>” durante un periodo de dos años y utilizaron sus señales para estudiar las capas superficiales del subsuelo.Para ello recurrieron a la detección acústica distribuida, <b>una técnica que envía pulsos de láser a través de fibras ópticas </b>y registra las pequeñas deformaciones provocadas por el movimiento del terreno.El sistema permite convertir un solo cable de fibra óptica en miles de sensores sísmicos distribuidos a corta distancia, lo que proporciona una gran cantidad de datos sobre el comportamiento del subsuelo.Los científicos combinaron estas mediciones con información geológica y geofísica independiente.













