El año 2026 ha registrado una gran concentración de actividad sísmica, con 12 terremotos de magnitud igual o superior a 7 en distintas regiones del planeta, incluyendo eventos en Filipinas, Indonesia, Colombia, México, Japón, Venezuela y este jueves también Perú. Además, más allá de esta cifra, el mundo no deja de temblar a menores niveles, como lleva haciéndolo en Granada con la serie sísmica registrada desde el pasado viernes. Son 12 grandes terremotos en lo que va de año, una cifra que, a falta todavía de más de cuatro meses para terminar 2026, ya representa una gran parte de la media anual de aproximadamente 16 terremotos de magnitud 7 o superior que registra el USGS (Servicio Geológico de Estados Unidos) a escala mundial. Los seísmos registrados, según el organismo, son: uno el 22 de febrero en Malasia (7,1), el 24 de marzo en Tonga (7,5), el 30 de marzo en Vanuatu (7,3), dos en Indonesia, el 2 de abril y el 15 de agosto (7,4 y 7,7), el 20 de abril en Japón (7,4), el 8 de junio en Filipinas (7,8), dos en Venezuela el 24 de junio (7,2 y 7,5), el 17 de julio en México (7,3), el 10 de agosto Colombia (7,4) y este jueves 20 de agosto Perú (7,2). En conversación con este medio, el ingeniero sísmico Amadeo Benavent señala que la gravedad y la cercanía temporal de estos eventos "no ocurre todos los años, y en ese sentido, llama la atención y sorprenden por su frecuencia". No obstante, el experto se muestra cauto a la hora de advertir un cambio en la tendencia sísmica global: "No es ninguna anomalía, y no creo que esté relacionado con ningún cambio en las propiedades del planeta, y tampoco con el cambio climático"En este sentido, el sismólogo José Benito Bravo, de la Red Sísmica Nacional, aclara que "los terremotos, y la sismicidad, hay que verla con un tiempo grande... Un millón de años es un suspiro para el tiempo geológico". En realidad, la Tierra tiembla sin cesar: cada día ocurren 1,8 millones de movimientos sísmicos, de los cuales la inmensa mayoría, en palabras del ingeniero sísmico Amadeo Benavent, "afortunadamente, no son perceptibles por las poblaciones y por los instrumentos" debido a que su magnitud es inferior a 1,5.¿Están relacionados estos eventos sísmicos entre sí?Para explicar esta mecánica, Benavent recurre a la metáfora: "Es como si el planeta Tierra fuera un gran huevo. En el exterior está la corteza rígida y en el interior hay un material líquido que es el magma". Esa cáscara exterior está fragmentada en placas tectónicas en continuo movimiento. "Si dos bloques de piedra con una superficie irregular, los pones en contacto y los vas apretando, apretando, apretando", describe el ingeniero, hasta que las tensiones superan la resistencia máxima de la roca, liberando bruscamente la energía acumulada "en forma de un terremoto".Sobre la posible relación entre todos los eventos sísmicos de este año, los expertos desmienten la creencia de que un terremoto pueda hacer despertar a una falla a miles de kilómetros. Bravo Monge ofrece otra metáfora gráfica: "Es como cuando tiras una piedra en un estanque, la energía se propaga en el agua en forma de ondas". Al alejarse del foco, la fuerza de estas ondas decrece y es casi imposible que altere las tensiones de fallas lejanas, por lo que se trata de eventos independientes.En referencia al doblete sísmico que azotó Venezuela el pasado junio, Benavent apunta a que " son terremotos independientes", pero "lo que puede ocurrir es que un terremoto dispare al otro". "Es decir, puede que haya dos zonas de la falla distintas, y que se se produzca la rotura de una de las fallas y en esa liberación de energía, esa energía dispare la otra falla". "Es poco frecuente, pero ahí si que pueden estar conectados", señala el experto, Para que pueda haber relación entre seísmos, Bravo Monge lo resume: "En general, tienen que ser fallas que estén dentro de la misma zona tectónica". Una media anual de 16 terremotos de magnitud 7 o másEl USGS calcula, a partir de los registros históricos, alrededor de 16 grandes terremotos al año, considerando aproximadamente 15 en el rango de magnitud 7 y uno de magnitud 8 o superior. También advierte de que un aumento o descenso temporal de la actividad "no constituye una señal de que vaya a producirse un gran terremoto". La serie histórica demuestra hasta qué punto puede variar la cifra. Entre 2000 y 2021, por ejemplo, el número de terremotos de magnitud 7 a 7,9 osciló entre seis en 2017 y 23 en 2010.Preguntado por un año especialmente duro en cuanto a destrucción, Benavent recuerda los años "1994, cuando se produjo el terremoto de Northbridge en Estados Unidos y el año siguiente, prácticamente un año después, el terremoto de Kobe en Japón de 1995". "Fueron tremendamente fuertes, hasta el punto de cambiar la filosofía y el paradigma de las estructuras", señala. Este 2026, eventos como el de Venezuela o el de Colombia han acaparado el foco por la destrucción que han acarreado, pero anualmente hay varios seísmos de grandes magnitudes que ocurren en puntos remotos del globo. Según indica Bravo Monge, "muchos terremotos grandes, muy grandes, ocurren en zonas muy poco pobladas como Alaska o regiones de Siberia... Si la gente no lo siente o no ocurre ninguna desgracia ni nada, pasan desapercibidos". La imposibilidad de predecir cuándo se producirán"En meteorología, con satélites, saben cómo evoluciona el clima, pero en sismología, no podemos explorar el interior de la Tierra", señala Bravo Monge. El experto apunta además a que esta rama científica tiene "un claro componente caótico; con cambios pequeñitos se disparan consecuencias muy grandes". Por su parte, el ingeniero Amadeo Benavent coincide en el diagnóstico y subraya que, aunque hoy se disponga de tecnología para medir el "movimiento de las placas y detectar qué fallas se están cargando" de tensión, "hoy por hoy, es imposible predecir cuándo se va a producir un movimiento sísmico fuerte y dónde".Esta limitación resulta especialmente preocupante en regiones de sismicidad moderada como España, donde la baja frecuencia de eventos catastróficos aleja la sensación de peligro. Benavent advierte que la península ibérica ha registrado históricamente grandes terremotos destructivos, pero en la actualidad "estamos en un silencio sísmico en España de 140 años... cabe esperar que eso se vaya a producir".El riesgo latente en el sur peninsular es sumamente elevado, ya que los expertos estiman que en la zona son esperables temblores capaces de liberar energías "del orden de 900 veces más mayores" que las registradas en el reciente sismo de Granada de magnitud 4,8 o en el de Lorca de 2011.
El planeta tiembla con 12 grandes terremotos registrados solo este año: "Sorprenden por su frecuencia y son imposibles de predecir"
Venezuela, Colombia, Perú... En cuestión de diez meses, el mundo ha registrado 12 seísmos de magnitud superior a 7. Un ingeniero sísmico y un sismólogo conversan con 20minutos para analizar si este 2026 la Tierra está registrando una mayor actividad sísmica.










