Sin acritudDeuda, criptonegocios y bolsa son, en el fondo, el mismo s�ntoma: el poder actuando sin cuentas que rendir, ya sean fiscales, �ticas o de mercadoTrump, junto a su esposa, Melania, en la Casa Blanca.APActualizado Viernes,
agosto
23:25Audio generado con IAEn el el 250� aniversario de la Independencia, EEUU supera los 40 billones de d�lares de deuda p�blica. Es el resultado de d�cadas de d�ficit, recortes fiscales y un gasto que ning�n presidente ha sido capaz de contener. Trump prometi� devolver a Am�rica su grandeza y ha a�adido aranceles que encarecen la vida sin haber conseguido, por ahora, la prometida reindustrializaci�n. La inflaci�n persiste y la deuda sigue creciendo.Mientras tanto, el presidente convierte la Casa Blanca en un negocio familiar. Promociona memecoins y tokens de World Liberty Financial, mientras sus empresas y su familia ingresan miles de millones -y los peque�os inversores acumulan p�rdidas enormes con esos tokens-. Su presidencia es pol�ticamente corrupta, haya o no delito. Sus familiares cobran comisiones cada vez que se compra o se vende el token que Trump promociona desde el cargo. Cuando quien gobierna se beneficia directa o indirectamente de las reglas que �l mismo contribuye a fijar, el conflicto de intereses resulta obsceno en una rep�blica nacida contra los privilegios del poder personal.Por ahora, las bolsas aguantan. Las expectativas sobre los beneficios y el entusiasmo por la IA siguen sosteniendo las cotizaciones. Para Trump, una bolsa alcista es adem�s un poderoso argumento de cara a las elecciones de medio mandato. Mientras los mercados funcionen, puede presentar la econom�a como un �xito. El problema llegar� si las expectativas dejan de justificar los precios.El riesgo est� precisamente en lo que sostiene las cotizaciones. Las grandes tecnol�gicas est�n invirtiendo cientos de miles de millones en IA, centros de datos y semiconductores. Las expectativas son enormes y los retornos todav�a tienen que demostrar que pueden justificarlas. Si los beneficios no acompa�an pronto a las valoraciones, la correcci�n puede ser severa en noviembre. M�s a�n si la guerra idiota con Ir�n se recrudece una vez desaparecida la presi�n de las urnas.Deuda, criptonegocios y bolsa son, en el fondo, el mismo s�ntoma: el poder actuando sin cuentas que rendir, ya sean fiscales, �ticas o de mercado. Los padres fundadores desconfiaban del poder porque sab�an que la rep�blica necesita l�mites. Hoy, un presidente se comporta como si el Estado fuera una extensi�n de su patrimonio. El peligro de Trump no es solo econ�mico. Es el abismo que se abre cuando la frontera entre poder p�blico, negocio privado e inter�s personal deja de importar.











