La evolución del comercio electrónico en México ha llevado a que la discusión sobre las firmas electrónicas deje de centrarse en su validez jurídica, plenamente reconocida por la legislación mexicana, para enfocarse en la eficiencia operativa. Con un marco normativo ya consolidado, el reto de las organizaciones consiste ahora en convertir los contratos digitales en herramientas dinámicas dentro de la operación diaria.

En la práctica, la adopción tecnológica no siempre se traduce en mayor eficiencia. Para Jorge Valencia Ostos, Especialista Jurídico en Docusign México, uno de los errores más frecuentes es implementar herramientas digitales sin tener claridad sobre el proceso que se busca optimizar. “Muchas empresas quieren digitalizar por digitalizar. El problema es cuando no hay claridad sobre qué proceso se quiere volver eficiente”, explicó.

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