La vida podría haber sido muy diferente para Sir Anthony Hopkins. Según cuenta uno de los actores más grandes del mundo, habría elegido un camino profesional alternativo si hubiera tenido la disciplina para perseguir su primer amor: la música. “No tenía la habilidad como músico ni la paciencia para la teoría”, dice. “Así que no tengo conocimientos técnicos”.

A todas las luces, le ha ido muy bien con su segunda opción, ganando dos Premios de la Academia y dando vida en la pantalla a personajes inolvidables como el carismático asesino en serie Hannibal Lecter en The Silence of the Lambs (El Silencio de los Inocentes) y el reprimido mayordomo James Stevens en The Remains of the Day (Lo Que Queda del Día). Y, en algunos casos, ha logrado combinar sus dos pasiones.

El álbum de composiciones clásicas originales de Hopkins, Life Is a Dream, sale el viernes (21 de agosto) bajo el sello Decca, ofreciendo la declaración pública más completa hasta ahora de la vida musical privada que ha llevado en paralelo a su carrera cinematográfica. El álbum fue grabado en Londres con el director saliente de la Filarmónica de Los Ángeles, el venezolano Gustavo Dudamel, al frente de la Philharmonia Orchestra.