Hace una década Usain Bolt cruzó la meta en el relevo 4x100 de los Juegos Olímpicos de Río como último relevista de Jamaica y cerró su cuenta olímpica con su octavo oro. Fue la despedida que él había planeado: gloriosa, en lo más alto, ante el mundo entero. Pero no fue su última carrera. Un año después, en el Mundial de Londres 2017, el jamaicano se derrumbó en el suelo de la pista a mitad del último relevo de su vida con el isquiotibial roto, incapaz de terminar. El hombre más rápido de la historia no eligió su final. Y sin embargo, una década después de su último oro, sus tres récords mundiales siguen intactos y nadie ha conseguido acercarse.
En diez días de agosto de 2016, Bolt completó el triplete dorado que cerraba su leyenda olímpica. El 14 de agosto ganó los 100 metros con 9,81 segundos, convirtiéndose en el único atleta de la historia en ganar esa prueba en tres Juegos Olímpicos consecutivos. El 18 de agosto se 'paseó' por los 200 metros con 19,78 segundos, superando con claridad al canadiense Andre De Grasse. Y el 19 de agosto puso el broche de oro en el relevo 4x100, cruzando la meta como el último relevista de Jamaica en 37,27 segundos. Tres oros en diez días. Ocho en total a lo largo de su carrera olímpica, aunque realmente fueran nueve antes de que la medalla de relevos de Pekín 2008 se la retiraran en 2017 por el caso de dopaje de su compañero Nesta Carter.











