Por 21/08/2026 - 11:29 Actualizado: 21/08/2026 - 11:30 La vida dentro de una prisión sigue siendo desconocida para buena parte de la sociedad. Marcos, funcionario de prisiones en España, ha explicado algunos aspectos de su trabajo diario y asegura que la alimentación de los internos le parece buena. Su valoración es contundente: "Creo que se come mejor en la cárcel que en un hospital". Más allá de la comida, Marcos pone el foco en la seguridad dentro de los centros penitenciarios. Según los datos que menciona, durante el último año se produjeron alrededor de 7.000 incidentes violentos en las prisiones y 529 agresiones a funcionarios. A su juicio, estas cifras reflejan el riesgo al que pueden enfrentarse los trabajadores durante su jornada. El funcionario explica que su salario se sitúa aproximadamente entre 2.200 y 2.300 euros, aunque considera que la remuneración no compensa completamente las exigencias del puesto. "Realizamos un trabajo que entraña riesgo", sostiene, y añade que también existe una importante carga emocional derivada del contacto diario con situaciones conflictivas. Marcos también asegura que los funcionarios disponen de medios de defensa muy limitados. Explica que no llevan habitualmente una porra disponible para utilizarla de manera inmediata y que determinadas actuaciones requieren autorización de un superior. Para él, esta situación puede dificultar la respuesta cuando surge un episodio violento dentro del centro. Sobre la vida de los internos, señala que las prisiones cuentan con comunicaciones familiares e íntimas, y explica que pueden existir dos vis a vis al mes, uno familiar y otro íntimo. También habla de problemas como la entrada de teléfonos móviles, drogas o la fabricación artesanal de objetos peligrosos dentro de los módulos, cuestiones que forman parte de la realidad con la que se encuentran los funcionarios. Por último, Marcos cuestiona hasta qué punto la cárcel logra siempre su objetivo de reinserción. También recuerda que buena parte del sistema penitenciario se estructura sobre una ley orgánica aprobada en 1979, algo que considera significativo al analizar cómo han cambiado las prisiones y sus necesidades durante las últimas décadas. Su testimonio dibuja así una realidad en la que conviven alimentación, seguridad, reinserción y condiciones laborales. La vida dentro de una prisión sigue siendo desconocida para buena parte de la sociedad. Marcos, funcionario de prisiones en España, ha explicado algunos aspectos de su trabajo diario y asegura que la alimentación de los internos le parece buena. Su valoración es contundente: "Creo que se come mejor en la cárcel que en un hospital".