Se nos rompió el amor de tanto usarlo, cantaba Rocío Jurado hace ya algunas décadas. Y eso parece que es lo que ha pasado entre dos de los jugadores que marcaron una época en el Manchester City, dos futbolistas que juntos hicieron funcionar al equipo de Pep Guardiola como un reloj suizo y convertirlo en uno de los equipos a batir del fútbol mundial. Rodri y Bernardo Silva fueron piezas claves en la Premier. Ahora, son enemigos íntimos en LaLiga. La historia reciente del Manchester City no se entiende sin ambos jugadores. El portugués aterrizó en el Etihad Stadium en el verano de 2017; dos estíos después, hacía lo propio el jugador madrileño. Los dos empastaron a la perfección, se entendían con mirarse y ofrecieron un fútbol de mucho nivel para llevar al City a la época más exitosa de su historia: catorce títulos levantaron juntos, entre ellos, aquella Champions League de la 22-23 en Estambul. TE PUEDE INTERESAR Era un tándem único, irremplazable. Los datos hablan por sí solos: Rodri y Bernardo Silva han disputado 247 partidos juntos, para un total de 16.700 minutos hombro con hombro. De hecho, el portugués es el jugador con el que más veces ha compartido césped el internacional español en toda su carrera. Pero algo se rompió entre ambos. Una relación que se enfrió, que sufrió un momento complejo en el Mundial... y donde ahora sus carreras les llevan a ser enemigos. En los últimos meses, la falta de éxitos del City había elevado la tensión dentro del conjunto inglés. En un club acostumbrado a pelear por todo en los últimos años, daba la sensación de que el proyecto se derrumbaba poco a poco, situación que se confirmó con la marcha del arquitecto, Pep Guardiola. Rodri y Bernardo, dos de los capitanes, eran testigos directos de lo que sucedía. Y ambos sabían que había llegado el fin de un ciclo. También de ellos dentro del club. No tardó mucho en confirmarse el fichaje de Bernardo por el Real Madrid, amén de sonar Rodri como otra de las incorporaciones de relumbrón del club blanco ante el interés de ambas partes en unir sus caminos. Y, justo en ese preciso instante, España y Portugal se cruzaron en octavos de final del Mundial. Y ahí algo se rompió entre ambos jugadores, cuando el capitán español menospreció al portugués después de fallar una oportunidad de gol. Mikel Merino había marcado en el minuto 91 y, cuando al partido le quedaban segundos para acabar, Bernardo Silva tuvo un claro cabezazo que salió rozando el larguero. El portugués se lamentaba en el suelo cuando Rodri se acercó a él para reírse de la ocasión fallada. El luso se levantó como un resorte para enfrentarse a él, mientras que Unai Simón y Laporte trataban de separarlos. Nadie sabe qué le dijo, pero el internacional español reconocía su error tras el encuentro. "Me he equivocado porque he celebrado cuando él ha fallado. Le he pedido disculpas inmediatamente, pero queda ahí porque es la confianza que tenemos y ya está", explicaba Rodri al término del choque. Una anécdota que se hubiera quedado en eso si, solo unas semanas después, el español se hubiera vuelto a reencontrar en el vestuario con el jugador con el que más partidos ha compartido césped. Eso sí, en el Real Madrid. Pero un giro extraño lo cambió todo. Ese futbolista que parecía decidido a vestir de blanco no solo no terminó firmando, sino que acabó haciéndolo por el Barcelona, el eterno rival. Por lo que aquellos compañeros que hicieron historia en el City no solo vieron cómo algo se rompía tras el Mundial, sino que ahora serán rivales en los dos grandes equipos de la Liga. Y aquel enganchón que parecía algo fruto de la confianza, de la amistad y del ardor de la batalla, parece no haber sido enterrado. "Ver aquí las 15 Champions juntas es imponente, es aún más especial. Jugar en un club así no es para todos", decía Bernardo Silva en su presentación. ¿Un mensaje directo para Rodri? Sea como fuere, los dos jugadores que fueron uña y carne en los éxitos del City serán ahora enemigos en la Liga, un nuevo frente abierto en la histórica rivalidad del Clásico. El puente aéreo rompió el amor que duró 247 partidos. Un idilio histórico que duró 16.700 minutos. Se nos rompió el amor de tanto usarlo, cantaba Rocío Jurado hace ya algunas décadas. Y eso parece que es lo que ha pasado entre dos de los jugadores que marcaron una época en el Manchester City, dos futbolistas que juntos hicieron funcionar al equipo de Pep Guardiola como un reloj suizo y convertirlo en uno de los equipos a batir del fútbol mundial. Rodri y Bernardo Silva fueron piezas claves en la Premier. Ahora, son enemigos íntimos en LaLiga.
Rodri y Bernardo Silva, enemigos íntimos: dardos, enganchones y 247 abrazos rotos por el puente aéreo
Los últimos acontecimientos sucedidos entre los dos ya exjugadores del City, fichando por clubes antagónicos y rivales, aumentan la tensión de los Clásicos






