La noche que España ganó su primer Mundial en Sudáfrica ninguno de los futbolistas que ganaron el segundo estaba más cerca del lugar de la final del domingo que Rodrigo Hernández, mejor jugador del torneo, eslabón estilístico y fundamental entre las dos estrellas. El mediocentro madrileño se encontraba perdido en los bosques de Connecticut, un par de cientos de kilómetros al norte del estadio de Nueva Jersey donde levantó el trofeo después de apartar con gentileza a Trump de la foto.Lo habían enviado allí sus padres aquel verano en el que acababa de cumplir 14 años a un campamento para aprender inglés, y donde el fútbol que se jugaba era con un balón ovalado. El torneo avanzaba y no conseguía ver ningún partido. Hasta la final. Entonces convenció al director del lugar para que le prestara su ordenador y poder verla. Le dejó un pequeño portátil con una pantalla de 10 pulgadas y él encontró alguna señal de dudosa legalidad. “Cuando marcó Iniesta, empecé a gritar, salí y me puse a correr alrededor del lago”, contó hace un par de años en The Players’ Tribune.El arquitecto de aquel logro, Vicente del Bosque, escogió hace unos años a Busquets como debilidad, casi con un punto de envidia. “Si fuera jugador, me gustaría parecerme a Busquets. Lo hace todo. Ayuda al equipo, es generoso, se vacía y es el primero en jugar al fútbol. Cuando está bien, todo es más fluido”. Cuando hace unos días preguntaron al exseleccionador en una entrevista en la SER qué jugador escogería del actual equipo, se inclinó por Rodri, otra vez un mediocentro. Luis de la Fuente ha dicho de él cosas muy similares a lo largo de la Copa del Mundo que ganaron el domingo. “Rodrigo es ese eje, esa figura posicional que hace todo bien. Interpreta el juego ofensivo de manera fantástica, juega con muy pocos toques, da pases que superan líneas con una facilidad fantástica. Y luego, posicionalmente, da equilibrio al equipo. Recupera no sé cuántos balones”.El recorrido de Rodri como mediocentro refleja también el del libreto futbolístico de España, del tiqui-taca de Johannesburgo a la versión más incisiva con la que ha ganado la Eurocopa de 2024 y este Mundial. El centrocampista del Manchester City se educó en aquella cultura del sometimiento de los rivales a través del pase. Debutó en Primera en el Villarreal y pasó una temporada endureciéndose a las órdenes del Cholo Simeone en el Atlético de Madrid, por cuya cantera también había pasado. “Aprendí lo que significa ser el chico malo. A ser un poco cabrón en el campo. A meter la pierna de verdad y hacerle la vida imposible al otro equipo durante 90 minutos”. Entonces, en el verano de 2019 recibió una oferta del City de Guardiola. Antes de aceptarla, pidió consejo a Busquets, la gran referencia del fútbol español en su posición de 6. “Te va a hacer mejor jugador”, le dijo. Aceptó y renunció a jugar el Europeo sub 21 a las órdenes de De la Fuente. Rodri, Unai Simón y Merino son los únicos tres futbolistas que ganaron con el seleccionador el campeonato de Europa sub 19 en 2015 y que se impusieron también con él en el Mundial.Pero el centrocampista tenía una tarea que quería empezar cuanto antes en Mánchester, donde ha completado una evolución que se ha traducido luego en la transformación del juego de la selección española de 2010 a 2026. En su primera temporada en Inglaterra, Rodri dio 18 pases por partido en el último tercio del campo rival, según los registros de HudlStatsbomb. En la 2023/24, la última antes de la lesión, daba 29 en esa zona de máxima tensión, un aumento de más del 50%. Era el futbolista del City que más pases sumaba en el último tercio.Hay más datos que reflejan el salto adelante de Rodri, su transformación en un futbolista que añadió el peligro a sus virtudes posicionales. En su primer curso en el City tiraba 0,9 veces por partido; en el anterior a su lesión, 1,90, más del doble. Fue la temporada que ganó la Eurocopa con España y luego, el Balón de Oro. Aunque para entonces ya se había roto el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha el 23 de septiembre en un partido contra el Arsenal. Acudió con muletas al Teatro del Chatelet a recoger el premio de mejor jugador del mundo. Empezaba un largo y delicado proceso de recuperación durante el que habitualmente se cuenta con que el primer año completo es un año perdido. Él volvió a jugar el 20 de mayo de 2025, pero la versión que fue mostrando los siguientes meses no era tan redonda como la de antes de la rotura. El camino lo complicaron algunos problemas musculares típicos después de una lesión de ese tipo. Cualquier mínimo cambio en la mecánica del cuerpo después de una rotura así, como el alargamiento o el acortamiento de la zancada, puede traducirse en descompensaciones y cambios en el equilibrio motor. Después de un pinchazo en los isquios en octubre del año pasado, decidió junto con su equipo de trabajo parar para redondear la recuperación definitivamente. No volvió a jugar hasta el 1 de enero de este año, sin terminar de recuperar su nivel máximo en la temporada de clubes. Era algo que ya previó Guardiola cuando acordaron la pausa: “El mejor Rodri lo vamos a ver con España en el Mundial”.Tal cual. Rodri levantó la copa como capitán y se llevó también el premio a mejor jugador del torneo. Resultó fundamental en el control y fluidez del juego con el que España redujo a los finalistas del Mundial de Qatar, a Francia en semifinales y a Argentina en la final. Ha hecho cumbre en el momento justo: en la cita de mayor tonelaje del fútbol y en el punto del calendario en el que tiene que decidir su futuro. El contrato que tiene con el City vence en junio de 2027, por lo que estas semanas son clave para que se decante entre una ampliación o una venta, ahora que Guardiola ya no va a estar con él apretándole en Mánchester. A partir de enero podría negociar libremente con cualquier club para irse gratis el próximo verano.Lo hará desde la cima del mundo: “Es el guion perfecto”, dijo el domingo después de levantar la copa. “Yo trabajé para esto, pero no lo esperaba. Cuando uno tiene un mal momento, te puedes levantar. Es un mensaje para las nuevas generaciones. Soy muy cristiano y me han ayudado desde arriba”.