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Imagen es percepciónLos terremotos no se pueden predecir, pero sus consecuencias sí pueden anticiparse. Guatemala conoce el riesgo; falta saber si está preparada.

Algo está ocurriendo bajo nuestros pies, suficientemente cercano y repetitivo como para obligarnos a mirar hacia abajo. Durante las últimas semanas, mientras el mundo seguía pendiente de guerras, elecciones y crisis económicas, la Tierra se encargó de imponer su propia agenda.

En apenas dos meses, la Tierra se ha sacudido de un extremo al otro del planeta. Venezuela, 7.5; Filipinas, 7.8; Japón, 6.9 y 6.8; Indonesia, 7.7; Colombia, 7.4; China, 6.3; Rusia, 6.6; y frente a Chiapas, 7.3. Esta misma semana, una secuencia sísmica mantiene en alerta a Granada, España. Distintas fallas, distintos continentes, pero una misma estela de destrucción, muerte y miedo.