El temblor de magnitud 7.4 ocurrido frente a las costas de Chiapas, México, el viernes 17 de julio, volvió a recordar que Guatemala se encuentra entre los países con mayor actividad sísmica de la región. Sin embargo, especialistas del Servicio Sismológico de Guatemala (SSG) de la Universidad Mariano Gálvez explican que no todos los sismos producen los mismos efectos, incluso cuando registran magnitudes similares o mayores.

Guatemala fue sacudida el viernes pasado por dos movimientos sísmicos. El primero ocurrió a las 7.20 horas y alcanzó una magnitud de 5, con epicentro en el océano Pacífico, según el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh). Una hora y media después, a las 8.48 horas, el país volvió a estremecerse por un movimiento de magnitud 7.4, cuyo epicentro se localizó frente a las costas del estado mexicano de Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala.

Inicialmente, el Insivumeh informó de manera preliminar un sismo de magnitud 5.6 con epicentro en Quetzaltenango. Posteriormente, tras revisar los registros, determinó que ambos reportes correspondían al mismo terremoto originado frente a las costas del Pacífico mexicano.

La magnitud no determina los daños