21/08/2026 a las 00:40h.
En agosto de 1995 se celebraba la primera edición del Festival Internacional de Benicàssim. El abono costaba unas 8.000 pesetas. Y, a persona por peseta, unos 8.000 espectadores lo disfrutaron en el Velódromo Municipal. Entre ellos estaba un «melómano» extremeño, de nombre Agustín ... Fuentes, que quedó tan prendido de aquella experiencia que, en el camino de vuelta a casa -incluso, seguramente, antes del amanecer del primer día del FIB- ya tenía la convicción de que en su pueblo, Alburquerque, también se podía armar un gran festival. Un festival distinto, con identidad, desde la periferia, lejos de los grandes inversores y la industria. Desvaríos de un soñador, creían algunos, que acabó, contra todo pronóstico, armando la historia del primer festival que se atrevió a hablar de «indie», el Contempopránea.







