CineLa directora tunecina Erige Sehiri retrata un fragmento en la vida de tres mujeres emigrantes tan poderoso y agudo como c�lido y conmovedorUn momento de Prometido el cielo.Actualizado Jueves,
agosto
21:30Las gafas de romper estereotipos (que existen) son como las de los eclipses. No hay forma de ver nada con ellas hasta que, de repente, una luz demasiado intensa las quiebra. Y ya solo se puede ver gracias a ellas. Prometido el cielo, de la directora tunecina Erige Sehiri, no queda claro si es ese artilugio (las gafas) que nos permite contemplar un fen�meno demasiado cegador o el eclipse en s� mismo, pero el caso es que gracias a la pel�cula vemos donde antes o era imposible mirar o estaba demasiado oculto para apreciarlo. Y hasta aqu� la met�fora, que se descontrola. Lo cierto es que, en nuestra comodidad asustadiza de europeos cargados de raz�n, est�bamos convencidos de que la emigraci�n es un asunto pol�tico, social y, sobre todo, humano que solo incumbe a pa�ses privilegiados, de un lado, y a humillados, del otro. Pues bien, no es as�, nos viene a decir Prometido el cielo. El privilegio y la humillaci�n tienen grados y casi todos (incluso los m�s puros de los puros), en determinadas circunstancias, podemos llegar a ser privilegiados y humillados a la vez o por turnos.La pel�cula cuenta la historia de tres mujeres emigrantes en T�nez. Las tres provienen de Costa de Marfil. Una es periodista y a la vez l�der de la comunidad como cabeza visible de una especie de culto o religi�n que, b�sicamente, se dedica a ayudar a la gente que lo necesita; la otra es estudiante, y la tercera hace lo que puede por sobrevivir lejos de su pa�s y, lo peor, lejos de la hija que dej� tras de s�. De repente, la emigraci�n es distinta, pero el dolor exactamente igual. Cambia el panorama, pero el sufrimiento se mantiene id�ntico. Un buen d�a, las tres se ven en el dilema de qu� hacer con una ni�a que ha llegado a sus brazos sin saber muy bien c�mo: �la entregan a las autoridades o, simplemente, siguen adelante? Mientras, el ambiente a su alrededor se enrarece o, mejor, se pudre. El racismo, ya se sabe, es lo �nico que realmente no conoce fronteras. Con estos elementos, la que debutara en la direcci�n con el prodigio Entre las higueras insiste en las claves de un cine transparente tan poderoso y perspicaz como c�lido y conmovedor.La pel�cula se abre con una secuencia de una sencillez casi milagrosa. Las tres mujeres ba�an a la ni�a. Entre jabones, agua y espumas, preguntan, juegan y reflexionan. Sorprende la naturalidad de todo. Sorprende la claridad, la viveza, la sinceridad. Todo discurre sin que en verdad discurra, todo pasa sin que pase nada. Desde ah� el drama se complica en un trenzado preciso de las cuitas de cada una de ellas. Una se debate entre burocracias y negativas. Otra pelea para que la dejen seguir con sus estudios. Y la �ltima vive fracturada por dentro por no poder vivir con lo �nico que le importa, su hija, y que la reci�n llegada tanto le recuerda. Sehiri consigue que miremos donde siempre, pero de otra manera. Consigue que miremos realmente. Quiz�, contra la met�fora cargante del principio, lo que logra Prometido el cielo es algo tan elemental como que nos quitemos las gafas, las de los prejuicios, las de la estupidez, las de la m�s elemental crueldad. Y as�. —Direcci�n: Erige Sehiri. Int�rpretes: A�ssa Maiga, Laetitia Ky, D�borah Lobe Naney. Duraci�n: 92 minutos. Nacionalidad: T�nez.







