Estos son los estrenos que llegan a las pantallas de cine este 21 de agosto:Calificaciones★★★★★ obra maestra★★★★ muy buena★★★ buena★★ regular★ mala'A fuego' (★★★✩✩)Dirección: Estel DíazIntérpretes: Zoe Bonafonte, Marc Soler, Ruslana, Omar BananaProducción: España. 2026 (97 minutos).DramaFlash dance en Sant AdriàPor Philipp EngelDentro de las limitaciones de una película de baile para adolescentes, A fuego es una propuesta sólida y de calidad que, a partir de una trama funcional, ofrece no pocos atractivos, empezando por una Zoe Bonafonte lista para sacudirse el sambenito de “la que canta en El 47”, por la que fue nominada al Goya a la mejor actriz revelación (la inminente Ruega por nosotras, de Daniel Monzón, acabará de redondear la jugada). Aquí recuerda poderosamente a la Jennifer Beals de Flashdance (o a la Jessica Alba de Honey). Es la chica de extrarradio que encuentra refugio emocional en esa magnífica catedral brutalista de Sant Adrià (Las Tres Chimeneas), convertida para la ficción en El Búnker, sede clandestina para fiestas y batallas de baile urbano donde los participantes lo dan todo, a veces incluso la vida. Recordemos que la Beals de Flashdance también era proletaria –¡trabajaba como soldadora!–, antes de que su talento para el baile le diera el pasaporte a “un mundo de sueños”, discurso aspiracional que, afortunadamente, está del todo ausente de la puesta de largo de Estel Díaz, que por contra clama por el derecho al espacio público y se planta frente a los intereses privatizadores de los fondos de inversión. En este fascinante decorado post industrial (el gasómetro de la Barceloneta también tiene un número de baile), se cruza con el bailarín Marc Soler (el amante de Clotet en Viva); el simpático icono de una generación fluida Omar Banana (Te estoy amando locamente) y la cantante Ruslana, malota de la función, que también asegura la canción homónima del filme.Con estos mimbres, la atractiva fotografía de Beatriz Sastre, que ya filmó batallas de rimas en la recomendable Ruido, y los vistosos números coreografiados por Anna Macau (asistente de Tuixén Benet en Romería), poco habría que añadir si no es que A fuego, se presenta como la perfecta cita refrigerada para aquellos adolescentes que quizás viven sus primeros veranos lejos de sus padres, entregados al amor y a la construcción de sus propios personajes en el entorno urbano de la ciudad abandonada, cuando los barrios no han sido todavía totalmente invadidos por los turistas. Para los adultos, es un espectáculo refrescante que nos conecta sin problemas con la juventud de hoy.'Insidious: Fuera del más allá' (★★★✩✩)Dirección: Jacob ChaseIntérpretes: Amelia Eve, Brandon PereaProducción: EE. UU. 2026. 106 m. Terror'Toppings' de terrorPor Salvador LlopartCada vez que una franquicia de terror, como esta de Insidious, define su nueva entrega como un retorno a los orígenes, me temo lo peor. Si contamos bien, esta es la sexta de una serie iniciada, allá por 2010 con James Wan como director y productor. Quien esté un poco al tanto, sabe que Wan está detrás de algunas de las maquinarias terroríficas más significativas del cine de sustos de nuestros días. Saw, The Conjuring y la propia Insidious llevan su nombre grabado. ¿He dicho maquinarias? Efectivamente: todas esas sagas parten de una premisa reconocible que permite repetir, una y otra vez, su propio mecanismo del miedo.En el caso de Insidious siempre hay una familia con uno de sus miembros capaz de “viajar” a una dimensión donde residen muertos y monstruos; una especie de purgatorio maldito que en la serie se denomina el Más Allá. El terror surge del deseo de una entidad del otro lado de regresar al “más acá” utilizando para ello al médium familiar, a la familia entera en realidad. Las franquicias son eso, ¿no? Más de lo mismo. Aunque necesariamente tienen que ofrecer algo diferente —aunque sea muy poco— para que nos parezca nuevo. Por eso lo del “retorno a los orígenes” me intranquiliza. Porque suele ser señal de que estamos ante el mismo plato, deglutido de antemano.Afortunadamente, eso no ocurre —o no del todo— en esta nueva Insidious, producida, como las anteriores, por Wan y dirigida en este caso por Jacob Chase, un director con oficio, empapado del estilo “Wan”. La anticipación visual del horror; el miedo a lo que se esconde entre las sombras, y la casa como portal de lo sobrenatural. Con un imaginario visual conocido, previsible si se quiere, pero no por ello menos resultón. Una película de género con una buena utilización del espacio, tanto real como imaginado. En ese sentido, no defraudará a quien vaya buscando lo de siempre. Esta Insidious deja, además, el regusto de algo trabajado con alguna que otra sorpresa, como si fueran esos “toppings” que añadimos a los helados que nos gustan. Lo mínimo, en realidad, que se le debe exigir a una franquicia digna de serlo.'El motín' (★★✩✩✩)Dirección: Jean-François RichetIntérpretes: Jason Statham, Annabelle Wallis, Adrian LesterProducción: EE.UU.-Gran Bretaña. 2026 (95 minutos). Thriller.Statham en su salsaPor Jordi BatlleComo el catalán Jaume Collet-Serra, el francés Jean-François Richet es un experto fabricante de action movies que se siente muy cómodo en la industria norteamericana. Y si Collet-Serra se ha ganado la confianza de Liam Neeson y Dwayne Johnson, que han repetido con él más de una vez, Richet puede recordar con orgullo que conquistó el mercado yanqui dirigiendo a Ethan Hawke, Laurence Fishburne, Maria Bello, Gabriel Byrne, John Leguizamo y Brian Dennehy en Asalto al distrito 13, vigoroso remake de un clásico de Carpenter. Mel Gibson se puso en sus manos en Blood father y fueron esas mismas manos las que lograron, en El piloto, uno de los éxitos recientes de Gerard Butler. No es de extrañar, pues, que otro suculento filete del cine de acción, Jason Statham, se apunte ahora a la lista de héroes richetianos. El motín es un thriller ambientado en alta mar, en un carguero atiborrado de villanos, que el escurridizo Statham irá liquidando uno a uno hasta un clímax granguiñolesco que será recordado por la gran variedad de armas usadas por el protagonista. Statham se mueve aquí como Bruce Willis en cualquier jungla o Steven Seagal en Alerta máxima. Está en su salsa, sí, pero el espectáculo es más bien mediocre.'Prometido el cielo' (★★★★✩)Dirección: Erige Sehiri Intérpretes: Aïssa Maiga, Laetitia Ky, Déborah Lobe NaneyProducción: Túnez, 2025. 92 m. DramaPor los resquiciosPor Salvador LlopartLa vida y nada más, sin ideas preconcebidas ni lugares comunes. La vida atrapada en una red donde, al principio, se imponen los huecos narrativos. Tres mujeres negras, migrantes subsaharianas en Túnez y, con ellas, una niña contando la historia de su naufragio. Así arranca Prometido el cielo, un caos en marcha, un trozo de vida. Nada más. Y nada menos. Te descoloca y te subyuga, impone su mirada sin paternalismo, cargada de razones. La vida, ya digo, antes que el discurso.Y una cámara testigo con voluntad de documental. El tópico brilla por su ausencia. Con grandes actrices al servicio de la directora. Una de ellas es Marie, líder de una congregación religiosa y antigua periodista. Vive en Túnez desde hace diez años. Su casa es el refugio de Naney, una joven madre que busca un futuro mejor, y de Jolie, una estudiante con visa siempre bajo sospecha. Narración puzzle, desordenada en apariencia: tan sólo mujeres subsaharianas viviendo, sobreviviendo en Túnez. La conciencia entra, como un rayo de luz, por los resquicios que deja su existencia. ¿Les he dicho el nombre de la directora? Erige Sehiri. Ha nacido una estrella'El coro de Praga' (★★★✩✩)Dirección: Ondřej ProvazníkIntérpretes: Kateřina Falbrová, Maya Kintera, Juraj LojProducción: República Checa-Eslovaquia. 2025 (108 minutos). Drama.Sin levantar la vozPor Jordi BatlleDos hermanas adolescentes, de trece y quince años, ensayan en un coro selecto que tiene previsto hacer una gira por Estados Unidos. La hermana pequeña formaba parte del grupo B, pero su voz llamó la atención del director del coro y la ascendió al grupo A. Poco a poco iremos comprobando que no únicamente era la voz lo que le llamó la atención. La película de Ondřej Provazník está inspirada en un caso verídico de abuso de poder y acoso sexual que tuvo lugar en el coro Bambini di Praga, fundado en 1973 y clausurado en 2011, poco después de que un profesor fuera juzgado por haber abusado de 23 chicas menores de edad. Las películas basadas en escándalos de este tipo acostumbran a ser sensacionalistas y truculentas, pero Provazník no ha caído en estas trampas: El coro de Praga expone el relato de manera diáfana, concisa y realista, sin levantar la voz y creando un clima progresivamente perturbador que estalla en el tramo final en un magnífico plano fijo en el interior de una habitación de hotel, donde solo entrevemos el momento fuerte a través de su reflejo en un televisor, mientras una paloma contempla la escena desde la ventana. Todo lo demás es silencio, el silencio prolongado de las víctimas del monstruo.