20 de agosto, 2026 - 06h30Conversamos varias personas. Todas agobiadas. No vislumbramos un futuro mejor que se muestre cercano. La misma conversación, la misma apatía, aparece en casi todos los espacios. ¿Qué hacer?Viene a mi mente un video generado por IA que me conmovió profundamente. Durante un incendio, sobre el suelo convertido en cenizas y desolación, un rescatista ve una especie de bola redonda, abultada. Parece un puercoespín. Se acercan y descubren que las púas son, en realidad, el pelaje de una zorra acurrucada sobre sí misma, como un caracol, extenuada, moribunda.La tocan, separan aquella pequeña fortaleza que había construido con sus patas, su hocico, todo su cuerpo. Y aparece dentro un cachorro de zorro, vivo, con su dorado pelaje, que mira asustado y sediento a los rescatistas. Reciben cuidados, agua. Ambos sobreviven. Me parece el retrato conmovedor de nuestra realidad, de muchas realidades. Que lo podamos imaginar quiere decir que eso podría suceder. Vivimos en una tierra que tiembla, que libera su energía y arrasa a su paso. Mientras tanto, existen personas que se dedican a provocar incendios y destruyen aquello que los demás intentan cuidar y sanar. En la Amazonía buscan curar la tierra y cerrar los pozos petroleros. No es fácil apagar los mecheros. Llevará mucho tiempo y cuidado.Las tragedias manifiestan lo mejor y lo peor del ser humano. Mientras muchos arriesgan su vida por otros, otros hacen la guerra y destruyen ciudades, bosques, infraestructura y vidas.Quizá no podamos detener inmediatamente el sistema del narcotráfico. Es un sistema porque no es un enemigo exterior: forma parte de instancias políticas, judiciales y legislativas, y puede encontrarse incluso en nuestras propias redes familiares.Pero en medio de las catástrofes aparecen personas que rescatan, cargan, buscan, alimentan, abrazan. Ahí está lo mejor de nuestra especie.Tal vez por eso algunas imágenes permanecen en nosotros. No porque nos prometan que el incendio terminará, sino porque muestran que, aun dentro de él, alguien puede decidir qué hacer con su propio cuerpo, con sus manos, con su miedo. No siempre podremos cambiar el destino de una comunidad. Pero quizá podamos impedir que alguien se sienta solo.Y quizá esa sea la pregunta que deberíamos hacernos cuando todo parece perdido: ¿en qué nos convertiremos nosotros cuando llegue el incendio? La zorra de la IA no pudo apagarlo. No pudo salvar el bosque. Solo convirtió su propio cuerpo en refugio para otro. Y salvó a su cachorro.No solamente necesitamos políticas de seguridad, economía o defensa. Necesitamos también una cultura del cuidado: personas capaces de proteger lo que está a su lado, aun cuando no puedan salvar el mundo entero.Quizá no podamos impedir que la tierra tiemble, pero podemos decidir cómo respondemos. Quizá no podamos controlar todos los incendios, pero sí dejar de provocarlos. Quizá no podamos controlar una inundación, pero podemos prepararnos para hacerle frente.Y cuando no sepamos qué hacer, tal vez podamos comenzar por algo pequeño y enorme a la vez: proteger la vida que tenemos cerca. (O)
Nelsa Curbelo: Proteger la vida | Columnistas | Opinión
Y cuando no sepamos qué hacer, tal vez podamos comenzar por algo pequeño y enorme a la vez: proteger la vida que está cerca.









