Cuando algo se estropea en una vivienda alquilada, una de las primeras dudas que surge es quién debe pagar la reparación. Una lavadora que deja de funcionar, una persiana que se atasca o una tubería que empieza a dar problemas pueden generar conflictos entre el propietario y el inquilino si no está claro quién debe asumir el coste.La Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) establece una diferencia entre las reparaciones necesarias para conservar la vivienda en condiciones adecuadas y las pequeñas reparaciones que se producen como consecuencia del uso habitual. En términos generales, el propietario debe hacerse cargo de mantener el inmueble en condiciones de habitabilidad, mientras que el inquilino responde de los pequeños arreglos derivados del uso cotidiano.Pero la frontera entre unas reparaciones y otras no siempre es sencilla. Según explica Arantxa Goenaga Llorca, abogada y socia de AF Legis, la ley no establece una cantidad concreta a partir de la cual una reparación deba pagarla el propietario. Lo importante es determinar cuál es el origen de la avería (desgaste normal, por la antigüedad de un elemento o por un uso incorrecto).Reparaciones que debe pagar el propietarioEl arrendador debe asumir las reparaciones necesarias cuando el problema está relacionado con el deterioro de la vivienda o de sus instalaciones y no es consecuencia de una actuación del inquilino. Esto puede incluir problemas en las tuberías, fallos eléctricos, desperfectos relacionados con la impermeabilización o averías en los sistemas de agua o calefacción provocadas por el paso del tiempo.También corresponde al propietario sustituir aquellos elementos que hayan quedado obsoletos o deteriorados por falta de mantenimiento. Por ejemplo, si una tubería presenta corrosión y el agua sale con signos de oxidación, el problema estaría relacionado con el estado de la instalación y no con el uso habitual del inquilino.Lo mismo puede ocurrir con una cisterna, una llave de paso o cualquier otro elemento de la vivienda que deje de funcionar debido a su antigüedad. En estos casos, el propietario debe encargarse de solucionar el problema, aunque la reparación pueda tener un coste elevado.Los arreglos que corresponden al inquilinoPor su parte, el arrendatario debe asumir las pequeñas reparaciones relacionadas con el uso normal de la vivienda. Se trata de desperfectos menores que pueden aparecer con el uso cotidiano, como cambiar una bombilla o realizar determinados ajustes en grifos, cisternas, persianas y otros elementos.Además, el inquilino debe responder por los daños que haya provocado por un uso inadecuado o por negligencia. El artículo 1563 del Código Civil establece que el arrendatario responde del deterioro o pérdida de la vivienda cuando sea responsable de ellos.¿Y si se rompe un electrodoméstico?Los electrodomésticos suelen ser uno de los principales motivos de conflicto. Si el propietario alquiló la vivienda con una lavadora, un frigorífico o un horno y el aparato deja de funcionar por antigüedad o desgaste, será el arrendador quien deba repararlo o, cuando sea necesario, sustituirlo.En cambio, si el aparato se ha estropeado como consecuencia de un mal uso por parte del inquilino, será este quien deba hacerse cargo del coste. Por eso, antes de decidir quién paga, es importante conocer qué provocó exactamente la avería. Para evitar conflictos, la abogada considera recomendable que el contrato de alquiler concrete, en la medida de lo posible, qué reparaciones corresponden a cada parte.
¿Quién paga las averías en un piso de alquiler? Así se reparten las reparaciones entre casero e inquilino
Ante la ley, la clave está en la distinción entre las afecciones en las condiciones de habitabilidad de una vivienda y los desperfectos derivados del uso cotidiano.






