Hay libros que llevan en sí mismos algo más que literatura, libros que sin querer se han convertido en testimonios de su tiempo y de cómo el relato oficial de cada época puede influir, no solo en la acogida, sino en la génesis misma de una creación literaria. Incierta gloria, que Joan Sales (Barcelona, 1912 - 1983) había comenzado a escribir en 1948, aún exiliado en México, vio la luz por primera vez en 1956, aunque continuó revisándola y ampliándola durante años, hasta que en 1971 se publicó su edición definitiva. El texto no ha variado desde entonces; lo que sí lo ha hecho, y por fortuna, es su consideración.
En los albores de este siglo, Joan Sales era conocido por haber sido el editor de Mercè Rodoreda en Club Editor, la editorial que fundó en 1959 junto a Xavier Benguerel. Con ella mantuvo, además, una importante correspondencia durante más de veinte años, que comenzó con la escritora todavía exiliada. Más allá de este papel, sin embargo, poco se sabía entonces de la narrativa del propio Joan Sales, o, más bien, poco había calado; la obra, al fin y al cabo, siempre estuvo ahí, tan solo faltaba ponerla en el centro.
Y algo ocurrió: por un lado, Club Editor, capitaneado ahora por Maria Bohigas, nieta de Sales, volvió a editar Incierta gloria en 2012, coincidiendo con el centenario del autor, junto con El vent de la nit, una especie de continuación, con el propósito de acercarla a una nueva generación de lectores; por otro, en 2017 el director Agustí Villaronga, que en 2010 había adaptado con éxito Pa negre (2003), la novela homónima de Emili Teixidor, la llevó a la gran pantalla. La película despertó el interés por el libro y el público encontró una edición a la altura.






