Naciones Unidas advierte de que el mundo está al borde de otro episodio de inflación alimentaria. A las consecuencias de las guerras en Oriente Próximo y Ucrania se suman los efectos de fenómenos meteorológicos extremos que, como 'El Niño', están causando estragos en Centro y Norte de Europa en forma de sequías históricas. Este contexto, que genera costes más elevados para los productores y una merma de los cultivos, preocupa también al Banco Central Europeo (BCE). Su economista jefe, Philip Lane, advertía en declaraciones a la cadena RTE1 de que este tipo de episodios climáticos ejercerán "previsiblemente" una "mayor presión al alza sobre la inflación", sobre todo el año que viene, cuando la subida de precio de los alimentos "será uno de los principales impulsores" de la tasa de IPC en la Eurozona. En julio, los alimentos frescos se encarecieron un 2,4% de media en la región, algo menos que en meses anteriores, si bien los expertos explican que el alza del petróleo, la pérdida de fertilizantes en la región del Golfo, la escasez de diésel en algunas partes del mundo y el clima acabarán reflejándose en los precios al consumidor con cierto retraso."Los precios de las materias primas comenzarán a subir más ahora y los precios de los alimentos empezarán a subir a finales de año, y el año que viene seguramente subirán aún más", advertía estos días Máximo Torero , economista jefe de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura) en una entrevista a Reuters, donde especificaba además que la transmisión de una subida del coste de la materia prima al precio final de los alimentos se produce en un plazo de tres a seis meses.Esto se aprecia en productos básicos como el trigo, el maíz o el arroz, que aunque se han ido encareciendo, todavía están marcados por la buena marcha de las cosechas anteriores. Sin embargo, los costes relacionados con la energía ya están lastrando los márgenes de los fabricantes de alimentos, especialmente los costes de transporte (gasóleo) y de envasado. Esto plantea a los productores alimentarios un dilema, explican los analistas de Rabobank. O bien plantean ahora a sus clientes minoristas del sector un aumento de precios relativamente pequeño, "sabiendo que probablemente serán necesarios más incrementos y de mayor cuantía en un futuro no muy lejano", o bien absorben la actual inflación de los costes con la esperanza de limitar el ajuste necesario del precio de venta "a una única ocasión más adelante en el año".En la entidad neerlandesa recuerdan que el sector alimentario ya opera con unos márgenes muy bajos y que los fabricantes suelen tener una capacidad limitada para absorber una mayor inflación de los costes. Tampoco ven probable que el comercio minorista o la restauración puedan amortiguar el alza de costes sin repercutirlo en sus clientes. Así, prevén que los consumidores encaren otra ronda de subidas de los precios de los alimentos a partir de finales de año y que esta se prolongue en 2027.Esto supondrá un esfuerzo extra para las familias que, sin embargo, no tendrán que hacer frente a subidas de los alimentos como las que se registraron en 2023. El motivo es que las materias primas agrícolas se han comportado de forma más estable, como refleja el Índice de Precios de los Alimentos de la FAO. Los efectos del cambio climático en el precio de los alimentosExisten cálculos sobre los posibles efectos de los eventos climáticos extremos, si bien a nivel más global. Desde la gestora Generali estiman que un aumento de un grado centígrado en la temperatura del océano Pacífico podría elevar los precios mundiales de los alimentos hasta un 10% en un plazo aproximado de dieciséis meses. Si el incremento es de dos grados, el impacto acumulado podría alcanzar el 20%, con un máximo previsto hacia el primer trimestre de 2028. "Entre las materias primas más expuestas destacarían el café, el arroz y la soja, productos especialmente sensibles a las alteraciones en las condiciones climáticas de las principales regiones productoras", añaden sus analistas. El impacto sobre las economías desarrolladas sería relativamente contenido, con un incremento estimado de alrededor de cuatro décimas en la inflación general. Por el contrario, los mercados emergentes sufrirían consecuencias más graves.En estos países, el peso de los alimentos dentro de la cesta del IPC es muy superior, por lo que un encarecimiento de los productos agrícolas "se traduce de forma mucho más rápida e intensa en las tasas generales de inflación". Desde Generali calculan, así, que la inflación de los alimentos podría aumentar hasta siete puntos porcentuales en algunos mercados emergentes, mientras que el impacto sobre la inflación general podría elevarse hasta los tres puntos porcentuales en los casos más vulnerables.
Del BCE a la ONU: aumenta la preocupación por una nueva crisis de precios de los alimentos en la Eurozona
En el banco central advierten de que la inflación de los alimentos será el principal motor de la tasa general de IPC el año que viene






