Delphine Strauss, Sam Fleming y Susannah Savage
Londres / 12.06.2026 02:12:31
El Banco Mundial advirtió sobre un nuevo impacto en los precios mundiales de los alimentos, ya que la amenaza de un fuerte fenómeno meteorológico de El Niño puede aumentar la presión sobre la agricultura, que ya enfrenta los altos costos de los fertilizantes a causa de la guerra contra Irán.En sus últimos pronósticos para la economía mundial, el banco señaló que las “disrupciones meteorológicas” asociadas al calentamiento del Océano Pacífico pueden exacerbar las tensiones en el suministro mundial de alimentos causadas por el cierre casi total del estrecho de Ormuz, un canal crucial para el comercio de combustible y fertilizantes.“Más allá de los acontecimientos en Medio Oriente, el posible surgimiento de El Niño puede elevar los precios de los alimentos por encima de las expectativas actuales”, señaló el banco, añadiendo que las pequeñas economías del África subsahariana son más vulnerables, ya que cuentan con mecanismos de seguro limitados. El conflicto en Medio Oriente frena las perspectivas de crecimiento mundial este año y desató un nuevo repunte inflacionario tras el alza de los precios del gas y el petróleo a raíz de los ataques estadunidenses e israelíes contra Irán a finales de febrero.El banco explicó que el crecimiento mundial se desacelerará de 2.9 por ciento en 2025 a 2.5 en 2026, la tasa de expansión más baja desde la pandemia.Dado que la Agencia Meteorológica de Japón anunció esta semana que las condiciones de El Niño parecen estar presentes, los economistas temen que el efecto combinado de la reducción del uso de fertilizantes y el clima extremo agrave la inseguridad alimentaria e impulse aún más la inflación.“Cuando estas dos crisis se producen de manera simultánea, pueden reforzarse mutuamente”, declaró Máximo Torero, economista jefe de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.En general, los fenómenos de El Niño empeoran tanto la sequía como las fuertes lluvias, a la vez que aumentan el riesgo de olas de calor en tierra y en mar.Según la Organización Meteorológica Mundial, este fenómeno se asocia con mayores precipitaciones en partes de Sudamérica, el sur de Estados Unidos, el cuerno de África y Asia Central, y con condiciones más secas en Centroamérica, el norte de Sudamérica, el Caribe, Australia, Indonesia y partes del sur de Asia.Sin embargo, sus efectos económicos son impredecibles y muy variables.“No hay dos (fenómenos de) El Niño iguales”, dijo William Jackson, economista jefe de mercados emergentes de la consultora Capital Economics. Explicó que los efectos inflacionarios del último ciclo se atenuaron gracias a que se superó la crisis de energía y de fertilizantes que siguió a la invasión de Rusia a Ucrania en 2022, pero que el panorama de este año es “muy desfavorable”.India es especialmente vulnerable a cualquier falta de un monzón, vital para la agricultura. El Banco de la Reserva de India declaró a principios de este año que la probabilidad de que se presenten condiciones de El Niño “justifica una vigilancia constante”. El banco central de Perú también advierte sobre los riesgos para la pesca y la agricultura del país.Andrés Abadía, economista jefe para América Latina de la consultora Pantheon Macroeconomics, señaló que la dependencia de Colombia de la energía hidroeléctrica la hace vulnerable a la disminución de las precipitaciones. Sin embargo, los cambios en los patrones climáticos pueden beneficiar a algunos países y perjudicar a otros. Argentina se encuentra entre los que pueden experimentar mayores rendimientos de las cosechas.En general, no obstante, es probable que El Niño impulse una mayor inflación alimentaria mundial. Un análisis del Banco Central Europeo de 2023 sugirió que un fenómeno intenso elevará los precios mundiales de los alimentos básicos durante un máximo de dos años, con un pico de 9 por ciento en los precios después de 16 meses y efectos que persistirían durante dos años.Esto aumentaría la inflación de los precios al consumidor principalmente en las economías en desarrollo y emergentes, donde los alimentos representan una mayor proporción del gasto familiar.Pero Robert Marks, economista principal especializado en economía del clima de la consultora Oxford Economics, dijo que una fuerte crisis de precios de los alimentos, en la que los precios mundiales de los alimentos registraran un aumento de más del 20 por ciento, afectaría con mayor dureza a la Eurozona entre las economías del G7, añadiendo entre 0.3 y 0.6 puntos porcentuales a la inflación general en un trimestre. A medida que los fenómenos meteorológicos extremos y otras perturbaciones relacionadas con la oferta se vuelven más frecuentes, a los responsables de la formulación de políticas les resulta más difícil tratarlos como eventos puntuales cuyos efectos se van a disipar rápidamente.“Aunque se trate de una perturbación transitoria, la sucesión de perturbaciones transitorias podría resultar incómoda para los bancos centrales”, dijo James Pomeroy, economista global de HSBC, y añadió: “Esto podría aumentar la presión para endurecer la política monetaria o mantener altas las tasas de interés, incluso si esto no resuelve la causa subyacente de la inflación”.












