Contrastes materiales, una paleta fuera de lo habitual, mobiliario de autor y, por supuesto, el toque juvenil de sus dueñas 20 de agosto de 202600:002'minutos de lecturaOrnella y Violeta se conocieron en ese no-lugar que son las pantallas, se encontraron personalmente en Madrid y, tras siete meses de idilio con el Viejo Mundo, supieron que era tiempo de empezar una nueva etapa: “Extrañábamos nuestras raíces, los afectos, la manera de vivir de este lado del mapa”, repasan. Ya en Buenos Aires, se abocaron a ver cuanto PH pudieran, pero cuando entraron en este, sintieron que finalmente habían encontrado el lugar, su lugar. El patrón de hexágonos blancos y grises quita rigidez y unifica patio y cocina para que se perciban más amplios.Magalí SaberianLa propiedad conserva su distribución y sus altas puertas originales. Todos los ambientes ventilan al patio, hoy con un cerramiento traslúcido para aprovecharlo al máximo. Tótem ‘Torre de cálidos’, de Bárbara de Lellis, y espejo ‘Puglia’ hecho a mano (Achalilas).Magalí Saberian“Elegí cuidadosamente cada mueble para que cumpliera más de una función. Eso y el espacio de guardado hacen que la casa se sienta liviana, ordenada y disfrutable””— Ornella D’Elia, actriz y dueña de casa.Ornella D'Elia en su colorido living. Alfombras de lana (Seara). Lámparas colgantes (Juan Diciervo). De microcemento, mesas bajas con patas de haya hechas a mano por Achalilas. Magalí SaberianDespués de haber vivido la vorágine de la capital española, a Ornella y Violeta las cautivaron el silencio y la luz natural de esta construcción con techos altísimos y paredes anchas. Hoy les sigue encantando eso y las aberturas pintadas en cian, responsables de la impronta característica de la vivienda. Sobre la mesa de comedor modelo ‘Bourget’ (Achalilas), cuenco de terracota (Cecilia Nigro) y candelabro (Florapa).