17 de julio de 202600:004'minutos de lectura“Alejandra buscaba una cocina que llamara la atención, no quería que fuera común y corriente. ‘Te voy a hacer salir de la zona de confort’, me dijo entre risas”, cuenta el arquitecto Fernando Peña, socio fundador de Punta Plomo. Su primer contacto fue vía Instagram; la dueña de casa estaba viviendo en Grecia, así que coordinaron una primera visita y relevamiento junto a su hermana.La nueva cocina está parcialmente integrada al living comedor, una decisión que amplió el sector social y lo refrescó. Ailin Ciancio Así, uniendo coordenadas lejanas, el proyecto se gestó de manera remota y con un objetivo claro: lograr una vivienda funcional, luminosa y con un sello muy personal al momento de aterrizar.Yo venía trabajando mucho con paletas neutras y ella me impulsó a incorporar un color protagónico que resultó un acierto total.”— Arq. Fernando Peña, a cargo del proyecto y ejecución.Dar vuelta la cocinaEn la planta original, la mesada estaba pegada al ventanal, bloqueando la relación con el exterior. La propuesta fue rotunda: espejar la distribución y diseñar la L al revés para liberar el ingreso de aire y luz.“Aprovechamos un nicho con fondo hacia atrás para encastrar la heladera. Así, no solo ganamos espacio de apoyo, sino que logramos disimular por completo una columna que antes molestaba en el paso” , detalla.El cambio obligó a jugar con los límites físicos de la planta y a integrar los elementos estructurales existentes a favor del nuevo diseño.Ailin Ciancio “La abertura tenía una reja de protección completa que bloqueaba la visual. Hicimos un trabajo de herrería para recortarla y dejarla a una altura baja, armando una suerte de cantero exterior. El cambio fue radical: se liberó la vista y mejoró muchísimo la calidad espacial del departamento”Para potenciar al máximo la conexión con el afuera, el estudio intervino el ventanal con un gesto simple pero de gran impacto visual.Ailin CiancioUn violeta con historia“Jugué bastante con las texturas para generar contrastes sutiles: el piso es más mate, la mesada crema tiene un jaspeado tranquilo y el salpicadero es liso pero brillante”, explica el arquitecto.Para equilibrar el color, se jugó con texturas y brillos en un degradé de materiales de piso a techo. Ailin Ciancio El violeta de la cocina es un tono con el que tengo mucha historia personal. Hicimos varias pruebas con Fernando hasta dar con el tono exacto, que se destaca muchísimo gracias a la gran luz natural del espacio.”— Alejandra, dueña de casaEl juego de color y texturas tiene por protagonistas los muebles, pero se continúa en los revestimientos.Ailin Ciancio Líneas puras e iluminación indirectaAlacenas y bajo mesadas tienen un perfil J que reemplaza los tiradores.Ailin Ciancio “No me gustan los tiradores tradicionales. Por eso, desarrollamos un perfil ‘J’ incorporado en el mismo laqueado de las puertas. El mueble queda completamente depurado, con una ranura sutil como único detalle”El encuentro del mobiliario con el techo, que cuenta con una altura considerable de 2,60 metros, fue otro de los puntos clave resueltos con ingenio.La garganta de iluminación proyecta una luz tenue espectacular de noche.Ailin Ciancio “No queríamos hacer una alacena doble porque estéticamente quedaba muy pesada, ni dejar el espacio libre porque junta tierra. Diseñamos una garganta de iluminación indirecta que empareja cualquier desnivel del cielorraso coronada arriba por una falsa viga”, explica Peña.Conexión versátil Solución práctica y estética, la puerta corrediza de vidrio repartido fue una propuesta de la dueña de casa.La conexión entre la cocina y el comedor buscó el equilibrio justo: integrar los espacios sin perder la opción de cerrarlos.
Antes y después: una reforma transformó un departamento a pura luz y color
Desde Grecia, la dueña de casa convocó al arquitecto Fernando Peña, para repensar por completo su hogar antes de volver a Buenos Aires.






