Bajo el giro hacia la izquierda que está viviendo el Partido Demócrata, subyace otra tensión que va más allá del eje político. En la mayoría de las contiendas de primarias se repite un mismo patrón: candidatos jóvenes que han desbancado a legisladores con años de experiencia a sus espaldas. Los estadounidenses han visto cómo los dos últimos inquilinos de la Casa Blanca han sido octogenarios, mientras que la edad media de los congresistas ha aumentado en la última década.

Este mismo verano el Capitolio ha tenido que oficiar el funeral del senador republicano Lindsey Graham, quien murió abruptamente en julio a los 71 años. El senador republicano Mitch McConnell, de 84 años, ha estado ausente de las votaciones en el Congreso después de una caída en junio que lo llevó al hospital, donde contrajo una neumonía leve. Desde entonces, su estado de salud ha sido guardado con la máxima discreción posible.