Resulta inevitable ver en la intensa mirada del Cordero Pascual que Andr�s Garc�a Ib��ez ha colocado en el �bside central de la ermita del Saliente de Albox (Almer�a), aquella otra que hipnotiza a cualquiera que contemple uno de los retablos m�s bellos de cuantos hicieron los primitivos flamencos durante el siglo XV: el que Jan Van Eyck colg� en la antigua Iglesia de San Juan Bautista de Gante y en cuya tabla central se encuentra una inquietante representaci�n del Cordero M�stico, una encarnaci�n del cuerpo degollado de Cristo. Y esta es ya la primera se�al de que acabamos de entrar en un espacio cuyas pinturas han sido realizadas, como dir�a el fil�sofo, sub especie aeternitatis, esto es, que han sido concebidas para la intemporalidad y realizadas de forma sentida. Y monumental. En apenas dos a�os, el pintor almeriense ha pintado la superficie de una c�pula de 81, 4 m2; 36, 6 m2 del �bside central, 40, 1 m2 del �bside lateral izquierdo y 40,7 m2 del �bside lateral derecho."Mientras estaba con las pinturas del �bside", nos explica Garc�a Ib��ez durante una visita privada a la ermita para contemplar en primicia el impresionante ciclo pict�rico con el que ha iluminado un templo que permanec�a en blanco desde su construcci�n a finales del siglo XVIII, "no paraba de escuchar el quinto y �ltimo movimiento de la grandiosa Missa Solemnis en re mayor de Beethoven: Agnus Dei, dona nobis pacem (Cordero de Dios, danos la paz). Y me conmov�a con la m�sica de las trompetas, que son el anuncio de un tiempo de esperanza".'El Trono de Dios y los veinticuatro ancianos', en la C�pula principal.Pablo Garc�a Ib��ezNo es la primera vez que Andr�s Garc�a Ib��ez (Olula del R�o, Almer�a, 1971) utiliza la m�sica del compositor alem�n como fuente de inspiraci�n art�stica. A �l dedic� una serie que titul� Del coraz�n al coraz�n, que se pudo ver en la Serrer�a Belga de Madrid hace un par de a�os. Pero este ciclo de ahora es distinto. Como es distinto tambi�n al resto de pintura religiosa que ha realizado a lo largo de su prol�fica carrera, tanto en Espa�a como en Latinoam�rica. Y no exagerar�amos al afirmar que estamos ante su gran obra maestra, obra de madurez, y ante su consagraci�n como artista, por lo que este ciclo tiene de �nico y grandioso. Un ciclo que, adem�s, supone un prodigio de destreza t�cnica y de creaci�n conceptual y simb�lica, a partir de uno de los textos sagrados m�s problem�ticos desde el punto de vista teol�gico de la Biblia: el Apocalipsis.Pero por qu� precisamente un libro de cuyo origen y significado no existe un consenso entre los investigadores. "Enseguida lo entender�s". Y, amenazados por el calor de un agosto asfixiante, detenemos el coche a la izquierda de la carretera que conduce desde la localidad de Albox hasta el altozano del monte Roel, situado a m�s de 1.000 metros de altitud, en cuya explanada, como un grandioso altar de aspiraci�n asc�tica, desde el que se domina el lacerante paisaje del valle de la rambla del Saliente, se construy� en el siglo XVIII un santuario como lugar de culto a una enigm�tica virgen conocida en la provincia como La Peque�ica, una talla en madera de tilo, de la que se desconoce su procedencia, su a�o de elaboraci�n y su autor�a.El Santuario del Saliente con la estatua del obispo Claudio Sanz y Torres.Pablo Garc�a Ib��ezJunto a la carretera, anticipando lo que el visitante podr� contemplar a partir del pr�ximo 6 de septiembre, cuando se inauguren y consagren oficialmente las pinturas del santuario realizadas por Andr�s Ib��ez, (con la m�s que probable presencia del presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla), hay un panel que reproduce uno de los quince grabados en madera que Alberto Durero compuso en N�renberg a finales del siglo XV sobre el Apocalipsis. Aquel que, inspirado en el cap�tulo XII del texto, representa a un drag�n de siete cabezas y 10 cuernos acechando a "una mujer vestida de sol, y con la luna bajo sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. Est� embarazada y grita por el dolor del parto y el tormento de parir".UNA VIRGEN INSPIRADA EN DUREROEn un art�culo que nos ha dado a leer, defiende Andr�s Ib��ez que la talla podr�a ser obra de una de las principales iluminadoras del Barroco espa�ol, Luisa Rold�n, conocida como La Roldana, que llegar�a a ser escultora de c�mara de los reyes Carlos II y Felipe V. Es muy probable, explica, que la artista andaluza conociera la muy popular obra de Durero y se inspirase en �l para la elaboraci�n de la talla."La soluci�n formal est� calcada literalmente del grabado de Durero", escribe. "Todo coincide: la postura general de la se�ora, la postura de las manos, la cara redondeada, la ca�da y rizos del cabello, el vestido y su plegado que marca el vientre y su ca�da hasta los pies, que apoyan en la luna. Hasta el cordel que ci�e su cintura tiene la misma lazada, con una punta m�s larga". Y a partir de esta imagen girar� el ciclo pict�rico dise�ado por Garc�a Ib��ez, que supone un hito en la Historia del arte cristiano, ya que "es la �nica iglesia en toda la cristiandad", nos asegura Garc�a Ib��ez, "cuyas pinturas est�n dedicadas al ciclo entero del Apocalipsis".Quiz� fuera eso lo que deslumbr� tambi�n al obispo Claudio Sanz y Torres, que lleg� destinado a la di�cesis de Almer�a en 1761. Adem�s de la necesidad de ampliar un peque�o templo para atraer cada vez a m�s personas que viv�an diseminadas en los entornos rurales de la sierra de las Estancias, Sanz y Torres invirti� grandes cantidades de dinero (incluso parte de su patrimonio personal y familiar), para construir un portentoso santuario en el que, junto a un palacio episcopal, se edificaron estancias para ermita�os y estudiosos y un patio con forma de claustro con dieciocho arcos. "Su particular Escorial", como dice Andr�s.'El Juicio Final' est� narrado en la c�pula y los �bsides del Santuario. A la izquierda, los condenados. A la derecha, los salvados.Pablo Garc�a Ib��ezLa idea de Sanz y Torres era transformar aquel paraje casi des�rtico en un centro de retiro, de estudio e interpretaci�n del Apocalipsis, algo as� como una escuela teol�gica o seminario para misioneros (la idea del fin de los tiempos era muy recurrente en la evangelizaci�n), adem�s de convertirlo en uno de los espacios de peregrinaci�n mariana m�s importantes de la provincia, en un momento en el que la figura de la Virgen se convirti� en un elemento de confrontaci�n con el protestantismo.ENCARGO PROVIDENCIALSu muerte en 1779, a los 75 a�os, interrumpi� el proyecto durante 250 a�os y dej� sin empezar el programa decorativo, que seguramente existi�, pero que no nos ha llegado.Y quien decidi� retomar el impulso de Sanz y Torres no fue otro que Andr�s Garc�a Ib��ez, pintor y escultor realista de largo recorrido y fundador de la La Ciudad del Arte en su pueblo natal (compuesta, entre otros, por el museo que custodia su propia obra, un centro que alberga el legado del fot�grafo Carlos P�rez Siquier y una complet�sima Colecci�n de Arte Almeriense). Es, adem�s, presidente de la Fundaci�n de Arte Ib��ez-Cosentino, impulsora hace dos a�os y medio del Museo del Realismo Espa�ol Contempor�neo (Murec), el primero en Espa�a dedicado exclusivamente al arte realista nacional. Una idea surgida de la amistad que durante a�os lo mantiene ligado a Antonio L�pez, con el que cada verano imparte un curso de pintura en Olula del R�o (este a�o celebran la X edici�n) y con quien ha realizado varias obras, entre ellas la primera escultura en bronce a tama�o real de los Reyes don Felipe y do�a Letizia y un Goya de bronce que preside la casa natal del pintor aragon�s en Fuendetodos."Curiosamente", nos comenta, "Antonio y yo hemos estado haciendo una obra religiosa al mismo tiempo, �l las puertas de la Catedral de Burgos y yo las pinturas del Saliente. Y los dos, de forma honesta y responsable, lo que no es frecuente, pues la pintura religiosa hoy o no existe o es ajena por completo al mundo del arte contempor�neo, y lo poco que se hace es convencional y estereotipado. Ambos hemos intentado, al menos, aportar algo en ese campo, lo que hoy resulta muy dif�cil". En su caso ha logrado realizar una Capilla Sixtina del siglo XXI.Boceto para 'El Cordero, los Cuatro Seres Vivientes y las trompetas del Juicio'.Pablo Garc�a Ib��ezEn cuanto recibi� el encargo por parte del Obispado de Almer�a en 2019, que se formaliz� en noviembre de 2022, se puso manos a la obra. Lo primero fue realizar un retrato a tama�o natural de Sanz y Torres (que se puede ver en el atrio de entrada) y preparar la escultura en bronce que ya preside la explanada del Santuario, elevada sobre un portentoso pedestal de m�rmol blanco de Macael donado por Cosentino, que tambi�n se ha hecho cargo del coste del enlosado en damero de m�rmol blanco y negro del interior del templo.Si a Sanz y Torres no le dio tiempo a comenzar el ciclo pict�rico de la ermita, comenta Andr�s, s� pudo ver la colocaci�n de las puertas de madera labrada, plagadas de s�mbolos marianos y apocal�pticos, y la preparaci�n de las paredes del templo para la realizaci�n de frescos. Eso es lo que se encontr� Andr�s Garc�a Ib��ez cuando decidi� enclaustrarse en el Santuario durante casi dos a�os.Ten�a como referencias ineludibles a Durero, por supuesto, y el Comentario al Apocalipsis de San Juan, del Beato de Li�bana, el primero que ya en el siglo VIII se atrevi� a crear una sismolog�a apocal�ptica, en un momento de ataque a la cristiandad y de convulsi�n religiosa similar al que reflejan las visiones que tuvo San Juan en Patmos, donde estaba prisionero, a finales del primer siglo de nuestra era y que dej� escritas en el Apocalipsis.Para saber m�sA ambos, los homenajea con sendas pinturas colocadas a cada lado de las puertas de entrada. Pero estudi� tambi�n a Memling y su propia interpretaci�n del Juicio Final ("los cuatro jinetes del Apocalipsis est�n inspirados en su pintura", explica) y por supuesto a Goya, una de las referencias intelectuales de Andr�s G. Ib��ez, que ha copiado sus alas de mariposa para algunos �ngeles, en homenaje a los que el pintor aragon�s hizo en la ermita de San Antonio de la Florida.ENTRE EL GRECO Y MIGUEL �NGELAl Greco le debe, comenta, "una luz de verdad y sencillez y unos colores vivos como los de sus pinturas toledanas" o los que utiliza Miguel �ngel en la Capilla Sixtina. No hay ni barroquismo ni expresionismo, s�lo la desnudez de la forma, el color y la figura. Unas figuras que destacan por su monumentalidad, corporeidad y por mantener todo lo que de humano tienen gracias al exact�simo nivel de detalle, especialmente en los desnudos del Juicio Final, en los que cada una de las figuras, a pesar de permanecer en un grupo, tanto de los condenados como de los salvados, mantienen su individualidad, en los rasgos corporales y en los gestos.Los paisajes son tambi�n reconocibles, son los de su infancia, la sierra de los Filabres, las canteras de m�rmol de Macael, los pozos de cal de Tabernas o los espacios de Cabo de Gata: el Playazo de Rodalquilar, San Ram�n o la Isleta del Moro.El Esp�ritu Santo, para el retablo de la embocadura del Camar�n.Pablo Garc�a Ib��ezEl resultado final es el de un conjunto pict�rico construido con orden, coherencia y claridad, que permite que el complejo y enigm�tico relato teol�gico quede perfectamente n�tido. Y tambi�n una reivindicaci�n de un realismo innovador que hoy supone una reivindicaci�n inconformista como el que en su d�a tuvieron las vanguardias. "El Apocalipsis iba�iano", comenta el Obispo de Almer�a, don Antonio G�mez Cantero, "ilumina de esperanza los desaf�os de nuestro tiempo, marcado por las profundas transformaciones sociales y culturales. Es un atrevimiento iconogr�fico y art�stico, envuelto en la dulzura de Mar�a, que cuestionar� al peregrino de hoy y de ma�ana".
El 'Miguel �ngel almeriense' presenta su Capilla Sixtina del siglo XXI: "Es la �nica iglesia en toda la cristiandad cuyas pinturas est�n dedicadas al ciclo completo del Apocalipsis"
Resulta inevitable ver en la intensa mirada del Cordero Pascual que Andr�s Garc�a Ib��ez ha colocado en el �bside central de la ermita del Saliente de Albox (Almer�a),...






