Desde que alcanz� la independencia de Dinamarca, la historia de Islandia ha estado marcada por las guerras. Tres de ellas, con el Reino Unido. Fueron las guerras del bacalao, en 1958, 1972 y 1975. Islandia las gan� todas y, as�, fue expandiendo su zona de derechos pesqueros exclusivos a costa de los barcos brit�nicos que llevaban faenando siglos en esas aguas. La cuarta fue la guerra de la caballa, que enfrent� de 2009 a 2014 a Islandia, las Islas Feroe -un territorio aut�nomo de Dinamarca, con un estatus legal similar al de Groenlandia-, la Uni�n Europea y Noruega.El saldo de esas guerras es un muerto (island�s, por un accidente) y varios heridos graves. S�lo hubo disparos en las del bacalao, y todos fueron hechos por los islandeses, aunque de forma espor�dica, contra los pesqueros brit�nicos en aguas sobre las que Reikiavik hab�a decidido, unilateralmente, que ten�a derechos econ�micos. La de la caballa fue puramente diplom�tica.Islandia lo tendr�a dif�cil para entrar en una guerra de verdad, porque no tiene Fuerzas Armadas. La raz�n es que el pa�s siempre ha tenido a alguien que le defendiera, gracias a que ocupa una posici�n geogr�fica contradictoria. Islandia es simult�neamente remota, ya que est� s�lo a 40 kil�metros del C�rculo Polar �rtico, y cr�tica, porque desde ella se controla el Atl�ntico Norte y la mitad occidental del Oc�ano Glacial �rtico.Durante la Guerra Fr�a, uno de los frentes cr�ticos de la OTAN fue el Hueco GIUK (las siglas en ingl�s de Groenlandia, Islandia y Reino Unido), por el que entraban y sal�an al Atl�ntico los submarinos sovi�ticos y que, en caso de conflicto, ser�a sellado por los aliados para proteger a los convoyes que llevaran tropas de Estados Unidos a Europa. Pero en 1991 la URSS desapareci�. Y, desde entonces, Islandia ha vivido unas vacaciones geopol�ticas. Hasta que ahora se ha vuelto a ver atrapada en la encrucijada de las estrategias de las grandes potencias, con un �rtico que se est� derritiendo, una Rusia que avanza en el archipi�lago noruego de Svalbard, a 2.000 kil�metros al noreste, y unos Estados Unidos que amenazan con invadir Groenlandia, a apenas 390 kil�metros al oeste.Islandia ha fiado su seguridad a su pertenencia a la OTAN y a su tratado de defensa bilateral con Estados Unidos. Pero Trump ha dejado claro que eso ya no basta. Eso ha dado una dimensi�n geopol�tica a la promesa, hecha en 2024 por el Gobierno de la primera ministra socialdem�crata Kristr�n Frostad�ttir, de celebrar un refer�ndum para decidir la apertura de negociaciones de entrada en la UE. La fecha es el 29 de este mes. Si gana el s� y las negociaciones tienen �xito, el tratado de adhesi�n ser� sometido a otro refer�ndum. En otras palabras: lo que est� en juego no es si Islandia entra en la Uni�n, sino si los islandeses quieren averiguar qu� precio y qu� ganancias tendr�a hacerlo.El s� abrir�a una negociaci�n dominada por la pesca. El no mantendr�a al pa�s fuera de las instituciones de la UE, pero no alterar�a su enorme integraci�n en Europa. Islandia es miembro del mercado �nico y es uno de los cuatro pa�ses extracomunitarios que forman parte de Schengen. La ministra de Exteriores, �orger�ur Katr�n Gunnarsd�ttir, defiende el s� porque, dice, Islandia ya aplica gran parte de la legislaci�n comunitaria. La isla, acostumbrada a defender celosamente su independencia, se enfrenta a dos concepciones de la soberan�a: preservarla manteniendo una relativa distancia de Bruselas o ejercerla desde dentro del bloque comunitario.Los islandeses parecen a favor (por muy poco) de negociar la adhesi�n y, al mismo tiempo, de votar en contra una vez que lo hayan logrado. En junio, una encuesta de Gallup daba al s� el 39% de los votos, y al no el 35%, pero en abril otro sondeo de esa empresa hab�a mostrado que el 54% de los ciudadanos est� en contra de entrar en la UE. La divisi�n es visible incluso dentro del Gobierno, liderado por la Alianza Socialdem�crata, con dos socios menores: los liberales de Reforma y el m�s peque�o Partido Popular (de izquierda populista y sin ninguna relaci�n con su hom�nimo espa�ol). Mientras los dos primeros son declaradamente proeuropeos, los populares est�n a favor de las negociaciones, por considerar que eso debe ser decidido por los ciudadanos, pero rechazan la adhesi�n.El debate sobre la UE repite el esquema habitual en Occidente: las ciudades -en este caso, la capital Reikiavik, que concentra a un tercio de los 395.000 islandeses- y la poblaci�n con m�s nivel educativo, est�n a favor de la UE; las zonas rurales y los ciudadanos menos formados, en contra. Y tambi�n muestra elementos de la sociedad islandesa, que rompen su imagen tur�stica de para�so n�rdico, igualitario y sostenible.Uno de cada cinco islandeses es inmigrante. Los polacos son los m�s numerosos, pero en los �ltimos a�os la presencia de ucranianos, rumanos y lituanos ha aumentado considerablemente. Al igual que en Groenlandia, Islandia tiene una creciente comunidad filipina que uno no se espera en semejantes latitudes. La afluencia de extranjeros no est� jugando en la campa�a del refer�ndum un papel tan importante al de la consulta del Brexit del Reino Unido de 2016. Pero su intensidad es lo bastante grande como para que el grupo pro-UE 'Islandia y Europa' haya lanzado una campa�a para tratar de combatir el temor de que la adhesi�n desate una oleada de inmigrantes. Entretanto, el Gobierno de Frostad�ttir ha endurecido las condiciones de acceso a los visados de refugiado.Uno de los escollos, de hecho, es una empresa: se llama Hvalur, que significa "ballena", porque su actividad es matar esos animales y exportar su carne a Jap�n. En el mundo s�lo hay tres pa�ses que practican la caza de ballenas con fines comerciales. Uno es el malo oficial, Jap�n. Los otros dos son naciones n�rdicas con reputaci�n verde: Noruega (que, adem�s, es el octavo mayor exportador de petr�leo del mundo, por delante de, por ejemplo, Ir�n, Kuwait o Libia) e Islandia.La UE no admite la actividad ballenera comercial en sus miembros, y el �ltimo pa�s europeo, al margen de Islandia y Noruega, que mat� ballenas, que fue Espa�a, caz� la �ltima en Galicia el 21 de octubre de 1985, justo 70 d�as antes de entrar en lo que entonces era la Comunidad Econ�mica Europea. Hvalur ha sido una fuente de conflictos diplom�ticos con Estados Unidos y la UE, y de problemas de seguridad con las organizaciones ecologistas Sea Shepherd y la Paul Watson Foundation. Pero es un debate sentimental. O, si se prefiere, irracional. Los rorcuales comunes que caza Islandia no est�n en peligro. Matarlos para que los japoneses se los coman o dejarlos vivos en el mar es una cuesti�n de valores. Oficialmente, Islandia dice que esa es una cuesti�n soberana que s�lo le compete a ella decidir. La media docena de restaurantes que sirve carne de ballena en Reikiavik tiene una clientela formada casi exclusivamente por turistas.La controversia ballenera es parte de otra mucho mayor, que ser�a tal vez el principal escollo de la adhesi�n de Islandia: la pesca. En 2025, las exportaciones de ese sector fueron el 38,9% de las exportaciones del pa�s, una cifra muy inferior al 95% de la �poca de las guerras del bacalao, pero, aun as�, enorme. La combinaci�n de pesca -incluyendo una floreciente acuicultura de salm�n- y procesado de pescado es la tercera industria del pa�s, s�lo por detr�s del turismo y de la construcci�n, que est� creciendo por la afluencia de visitantes extranjeros, tanto turistas como inmigrantes. Eso, a su vez, ha generado un alza de los precios de la vivienda y reforzado a los grupos que temen que la UE traiga a m�s gente de fuera.La pesca es clave no s�lo por su impacto econ�mico, sino porque para muchos islandeses es casi parte de su identidad nacional. En sus 200 millas de Zona Econ�mica Exclusiva, Reikiavik no da licencias a barcos extranjeros y mantiene una pol�tica de cuotas que la industria califica de mod�lica y sostenible. En una eventual negociaci�n con Bruselas, es dif�cil imaginar que dejaran que esas aguas fueran compartidas con otros pa�ses comunitarios.La dureza islandesa en la defensa de sus intereses pesqueros qued� de manifiesto en la guerra de la caballa, que se desat� cuando el �rea de distribuci�n de ese pez, debido al calentamiento del oc�ano, empez� a moverse hacia el norte, cayendo as� en parte dentro de la jurisdicci�n de Islandia. Un a�o despu�s de que acabara el conflicto, Islandia abandon� la negociaci�n que hab�a iniciado tres a�os antes para entrar en la UE. Las dos partes hab�an alcanzado acuerdos en 21 de las 27 �reas de negociaci�n. Pero la cuesti�n pesquera era tan espinosa que ni siquiera hab�a sido puesta todav�a encima de la mesa.Esa negociaci�n resume la ambigua relaci�n entre Reikiavik y Bruselas. Islandia solicit� la entrada en la UE en 2009, cuando la crisis financiera internacional quebr� su gigantesco sistema bancario y el pa�s tuvo que ser rescatado con 6.200 millones de euros del FMI y de los dem�s pa�ses n�rdicos. Dado que las entidades quebradas eran mucho mayores que la propia econom�a del pa�s, el Gobierno s�lo restituy� los dep�sitos de los ahorradores islandeses, dejando as� fuera a 229.000 brit�nicos y a 120.000 holandeses que ten�an dep�sitos en la unidad online de uno de ellos, Landsbanki. Pero en 2013, con la econom�a estabilizada y la crisis del euro poniendo en cuesti�n el futuro de la propia UE, el Gobierno decidi� retirar su solicitud de entrada. Islandia qued�, as�, fuera de la Uni�n Europea. Ahora, Washington y Mosc� le han dado una nueva urgencia a volver a acercarse a Bruselas.