Actualizado S�bado,
agosto
22:41Paul McGrath se santigua al cruzar la meta, imponente, fin�simo, con una altura muy por encima de la media de los marchadores. Sus ojos azules y su sonrisa enorme. Su Virgen de Montserrat al cuello y el abrazo con su familia en el coraz�n de Birmingham, Victoria Square, lugar fetiche ya para siempre para el atletismo espa�ol. La euforia rompe el protocolo. Su padre james, es un escoc�s, hijo de irlandeses que emigraron tras la Segunda Guerra Mundial, que se enamor� de una catalana, Isabel. Del amor surgi� un talento insospechado que celebr� a lo grande su primer oro internacional, tan s�lo el avance de lo que est� por venir: "El objetivo son Los �ngeles, esto es un paso m�s, voy por el camino correcto".Para saber m�sPaul peregrinar� al monasterio de Montserrat como hace un a�o, cuando el bronce en el Mundial en Tokio (en el pasado Europeo de Roma fue plata). Promesas por cumplir, "alguna ida de olla" que no desvel�, aunque esta vez ser� en coche, pues los isquios le ped�an tregua al acabar. "Gracias a Dios, sin �l no estar�a aqu�", pronuncia. Locuaz, alegre, euf�rico.Su oro en la media marat�n fue un prodigio (1:23:23, marca personal), una exhibici�n enorme, de principio a fin, la que le confirma en el olimpo presente de los mejores marchadores del mundo, a sus 24 a�os. "A lo grande. Estaba pensando, c�mo mola ganar. Ha sido una carrera bonita desde el principio, haci�ndolo duro. Fortunato es un rival muy veloz. Cuanto antes me lo quitara de encima, mejor", analizaba McGrath, un loco del atletismo, de estudiarlo todo, de repasar v�deos en Youtube. Como la noche antes, cuando se inspir� en Josh Kerr y su asalto al r�cord de la milla.Y dibuj� en su mente lo que iba a ocurrir despu�s, arrasadora su ma�ana. Y pens� en el "v�rtigo": "Pero es lo que mola. A partir de ahora, una plata o un bronce lo voy a sentir como un fracaso. Es duro decirlo".Paul, hincha del Celtic, tambi�n es periodista, a punto de licenciarse. El pr�ximo curso har� las pr�cticas en el ABC, en Barcelona. Lo que m�s le gusta es escribir. "Despu�s de Tokio tuve una crisis existencial. �Y si esto se acaba aqu�? As� que me puse a estudiar como un loco, a sacar asignaturas. Mi madre no pod�a estar m�s orgullosa y feliz", desvela a EL MUNDO. Quiz� por eso Paul se toma las carreras como los ex�menes, alumno aventajado del profesor Alejandro Aragoneses: "Lo dif�cil no es la competici�n, esto es f�cil. Ten�a confianza, me sent�a muy seguro. Lo dif�cil es lo de antes, los entrenamientos, la altitud, la exigencia...".Aunque quiz� el periodismo pueda aguardar. Porque la plenitud de McGrath asusta. Un marchador desde ni�o, desde los nueve a�os, "cuando vi a Miguel �ngel L�pez (plata ayer en el marat�n) ser campe�n de Europa, yo ten�a 14 a�os". Antes hac�a triple salto y peso. Esquiv� en el pasado las lesiones musculares aumentando el fondo con sus tiradas largas en bicicleta, su otra pasi�n. Y a Birmingham ha llegado como nunca, pese a algunos problemas f�sicos que no pusieron en peligro su oro al final de la prueba. "El isquiotibial izquierdo en los �ltimos cinco kil�metros..., deb�a tener cuidado. Mi preocupaci�n era llegar. Porque he entrenado muy bien, en Font Romeu, en Glasgow... Ven�a en un estado de forma brutal. Hab�a entrenado las subidas y bajadas, quiz� hab�a forzado m�s de la cuenta, porque te gusta sentir que est�s r�pido. La he cagado un poquito en ese sentido", se sinceraba el campe�n.













