Con goles de Tenaglia, Mariano y Mikel Rodríguez, los babazorros vencen a unos azulones que pagan la roja por una entrada dura de Kiko Femenía
Solo 17 segundos bastaron para que Mario Martín dejara el primer recado a Tenaglia. Al minuto, el central argentino del Alavés se la devolvió al Getafe. Esta vez sobre el tobillo de Satriano. No hacía falta más: este partido solo se podía jugar con un cuchillo entre los dientes. Nada personal. Es el fútbol de los humildes. Y un Alavés más sólido, al que le benefició jugar con uno más toda la segunda parte, se llevó el gato al agua. Un gol de Tenaglia en el 73 y, con el partido roto, otros de Mariano y de Mikel, dibujaron el 3-0.
Desde el pitido inicial ambos equipos salieron con una intensidad como si el parón de verano solo hubiera sido un largo suplicio. Y los babazorros tan contentos. Hasta que, a pesar del dominio alavesista, le dejaron en bandeja de plata un balón a Satriano en el corazón del área que, si no hubiera sido por el pie salvador de Tenaglia, tenía toda la pinta de gol. Pero tras el susto, esta afición, que está hecha a las emociones fuertes, no tardó en recuperarse.
Al rozar el minuto 40, Kiko Femenía firmó un planchazo a Rebbach a media altura. Amarilla revisada por el VAR: roja. Entonces la gran celebración y el retumbar del suelo. La hinchada saltando de fondo. La gente parecía estar pasándoselo bien a pesar de que todavía no quedaba muy claro a qué se estaba jugando.








