La sucesión de terremotos que mantiene en vilo a Granada ha provocado que una pregunta se repita entre la población: ¿puede producirse aquí un terremoto de la magnitud y las consecuencias de los que recientemente han sacudido otros países como Colombia o Venezuela? La respuesta de José Miguel Azañón, catedrático de Geodinámica de la Universidad de Granada, es tranquilizadora, aunque con matices: las características de las fallas que atraviesan la provincia hacen que no sea previsible un seísmo de magnitud 7 o superior como los que pueden producirse en otros contextos tectónicos.
“No es previsible que haya terremotos de siete y pico, porque para eso necesitamos una falla que tenga una longitud de ciento o incluso mil kilómetros; no es el caso de nuestras fallas”, explica Azañón, que ha analizado durante años la actividad sísmica de la depresión de Granada. La secuencia actual se concentra en un conjunto de fallas de longitud intermedia, de varias decenas de kilómetros, cuya capacidad para generar grandes terremotos está, por tanto, limitada por sus propias dimensiones.
Eso no significa que Granada esté libre de terremotos de magnitud considerable. Al contrario: el geólogo recuerda que los movimientos que se producen en la provincia responden a procesos tectónicos que se prolongan durante cientos de miles o incluso millones de años. “Nuestra perspectiva es pequeñísima comparativamente con lo que duran esos procesos”, señala. La actividad puede concentrarse durante un periodo en una zona y desplazarse después a otra, aunque la velocidad media de deformación sea muy moderada.












