La ciudad de Granada y alrededores está viviendo desde el viernes 14 de agosto una situación de alarma e inquietud por una actividad sísmica prolongada que está ocasionando daños en edificios y vías públicas. Proliferan informaciones poco fundamentadas en las redes sociales. Por lo que es necesario aportar luz con hechos y conocimientos científicos, con el fin de que esto ayude a responder a las preguntas que muchos se hacen y así mitigar el natural miedo. Así que, ¿qué sabemos y qué desconocemos aún de estos terremotos en Granada?¿Por qué hay terremotos en Granada?La región y cuenca de Granada está situada dentro de una zona amplia en la cual se aproximan las placas continentales africana y euroasiática. El movimiento de aproximación es muy lento (5 mm/año), imperceptible para el hombre. Este movimiento existe desde hace al menos 40 millones de años y es lo que explica que tengamos montañas tan altas como Sierra Nevada y un mar en medio de ambos continentes (el de Alborán). El acercamiento norte-sur entre las dos placas ocasiona una deformación tridimensional compleja, coexistiendo compresión y estiramiento. La cuenca de Granada es una de las zonas con extensión mediante fallas que se mueven produciendo terremotos.00:32Registro de todos los sismos en Granada desde 2002Foto: IGN | Vídeo: IGN¿Por qué ahora?Los registros de sismógrafos demuestran que hay actividad sísmica desde el Golfo de Cádiz hasta Almería y en el mar de Alborán. Con la particularidad de que los terremotos se distribuyen en parches y ocurren en determinados intervalos de tiempo, que llamamos series sísmicas. Estas series no se producen porque las placas se aproximen más rápido, sino porque se crean fracturas o las existentes se desplazan (lo que llamamos fallas). Una serie anterior comparable fue entre 2021 y 2022 en la zona de Santa Fé y Atarfe. Otras series sísmicas en la zona ocurrieron en 1979 en Granada (con más de 55 terremotos sentidos) o 1988-89 en Agrón, donde los terremotos más intensos alcanzaron magnitudes de 4,0 o superiores. Los terremotos de ahora en Granada siguen este patrón. ¿Por qué los percibimos así?Debemos diferenciar entre magnitud (energía liberada) e intensidad (cómo lo sentimos).Magnitud es una estimación de la energía liberada por un terremoto. En un primer momento se calcula automática y posteriormente se revisa. Por esta razón, la magnitud del mayor terremoto hasta ahora varió desde la estimación inicial (cercano a 5) hasta los valores últimos (4,8).La intensidad mide los efectos en superficie de un terremoto. Por eso la máxima fue donde se proyecta el terremoto en superficie (o epicentro, con intensidad V-VI) y disminuyó con la distancia. La intensidad depende del tipo de materiales en el subsuelo y la resistencia de los edificios. Estos terremotos tienen su foco (o hipocentro) muy cerca de la superficie y por eso los sentimos especialmente. Sabemos con exactitud el epicentro, pero es mucho más difícil saber a qué profundidad exacta ocurrió. Cuando se indica profundidad 0 km es porque no se ha podido determinar aún su profundidad. ¿Qué sabemos de estas fallas activas?Los terremotos de la serie sísmica de Granada se están originando por el desplazamiento de fallas normales orientadas NO-SE y muy probablemente inclinadas hacia el SO. Aún desconocemos la relación concreta entre los terremotos y el segmento individual o parte de la falla que los genera, o si estos segmentos están unidos en profundidad. Todas estas cuestiones científicas tienen una enorme trascendencia para las estimaciones de cuál puede ser la peligrosidad sísmica en la zona, y requerirán estudios posteriores de geología y geofísica detallados. ¿Cómo de grandes son estas fallas?Existe una relación entre la magnitud de un terremoto y el tamaño de la parte de la falla que se mueve. Si tomamos la magnitud máxima registrada hasta ahora, podemos inferir que las zonas de falla reactivadas tienen longitudes de hasta 4 km y que se sitúan cerca de la superficie. No obstante, no toda la falla tiene que moverse a la vez, ni su longitud en superficie refleja necesariamente su extensión en profundidad.¿Cuánto durará la actividad?Esta es la pregunta natural que todos nos hacemos, incluso los científicos, y la verdad es que no tenemos una respuesta precisa. Algunas series sísmicas anteriores duraron varios meses, incluso cerca de un año, y los terremotos de mayor magnitud no necesariamente ocurrieron al inicio de la serie.La inmediatez de las redes sociales y la abundancia de mensajes contradictorios y poco fundamentados científicamente no ayudan a que la población conozca y controle el pánico. Desde luego, carece de sentido plantear en esta situación que la “Tierra nos pide que la cuidemos”, “que hay más terremotos por el cambio climático” o “por el eclipse”. Es difícil seguramente identificar qué hay de cierto en lo que se dice y oye, pero vaya esta nota como defensa de que conocemos cosas, desconocemos muchas otras y que la información científica veraz es cada vez más necesaria.
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