15 de agosto, 2026 - 06h00Comienzo con optimismo: desde hace algún tiempo no había tomado el Metro de Quito, ayer volví. Es útil e increíblemente limpio. ¡Felicitaciones a los quiteños!La burocracia es parte del desarrollo moderno, porque clasifica, aplica normas, potencia la división del trabajo y establece cadenas de mando. Pero el riesgo, previsto y desgraciadamente real, es crear su propio universo por encima de los sujetos relacionados. Es cierto a nivel privado, pero de manera superlativa en el Estado porque, al no existir propiedad, su rol se da en un vacío creando su propia fortaleza. La burocracia no son (solo) las personas involucradas (en general, ni mejores ni peores que el promedio), sino y mucho más importante, las estructuras que la crean y sustentan: poder, ego, necesidad de “mostrar que se hace algo” o mejor aún “algo diferente”, diversos intereses, aliados, y más. Y eso lo vivimos, por ejemplo, alrededor de algo tan importante como el control financiero a la corrupción y las mafias.Con frecuencia, igual que tantos otros ciudadanos, lleno documentos para la UAFE (y más entidades estatales sobre lavado de activos), empezando desde algo tan pequeño como un seguro de auto, o más grande como la construcción de una propiedad, y para eso hay oficiales de cumplimiento en muchos lugares como notarías, lo cual sí tiene sentido (pero ¿sirve?). Igual que con la Controlaría General, siempre he creído que dedica mucho tiempo a cosas minúsculas y deja pasar grandes temas de corrupción, ejemplo, realiza controles en la ANT y una de las cosas que audita es que en los exámenes psicomotores de los candidatos debe decir la palabra Apto en lugar de Aprobado si no señala una infracción administrativa, y hay tantos casos de controles ínfimos sobre tiempos o viajes que, por supuesto, deben ser observados, si no las infracciones se van amplificando. Pero ¿cuántos casos realmente importantes detecta? Y ni se diga el SRI, sabe todo sobre nosotros, incluyendo la declaración patrimonial, abusiva y detallada, pero tanta gente no la llena (solo paga una pequeña multa) y hay tantos otros fuera del radar que sorprendentemente nunca entran a su alcance. No nos enteramos de que los “malos” sean capturados o bloqueados en sus operaciones financieras, parecen navegar alegremente en medio de esos controles (salvo casos esporádicos o cuando parece más bien haber intereses políticos como ahora). Y si son detectados deberían contarnos, para al menos tener la satisfacción de que no solo es una pérdida de tiempo para los ciudadanos normales (peor aún, una pérdida de libertad y seguridad), y que sí podemos generar un entorno de mayor confianza colectiva de que “algo positivo está sucediendo”. Me da la impresión de que ese trabajo de la UAFE, Contraloría o SRI arroja pobres resultados, pero nos cuesta, y debería mejorar radicalmente.Nota: A propósito de la licencia, es imperdonable que tantos ciudadanos hayan pasado noches enteras en fila para obtenerla, porque se cambió el método de turnos a un método basado en los dígitos de la cédula, pero tan mal hecho que nadie lo entendió, incluso los que ya tenían turnos llegaron con la sorpresa de que no eran ya válidos. ¿Quién toma arriba decisiones tan malas? (O)