Este fin de semana arranca una nueva edición de las fiestas de Gràcia, con una veintena de calles adornadas para la ocasión. Todo el mundo espera las míticas e históricas fiestas de este barrio de Barcelona, que este año han generado un debate en torno al modelo de fiesta a raíz de la plataforma formada por un centenar de vecinos del barrio, Gràcia Conviu amb la Festa. Defienden un modelo de celebración que mantenga la esencia pero que sea más respetuoso con el vecindario.PublicidadEste año, como novedad, cinco calles -la de la Llibretat, del Progrés, de Tordera, de la Fraternitat de Dalt y de Baix- se han puesto de acuerdo para hacer una temática conjunta, la del Señor de los Anillos. Además, en la plaza Joanic, la Fundació Festes de Gràcia ha organizado actividades enfocadas a niños y jóvenes con el objetivo de implicar a todas las edades en unas fiestas que durante años han carecido de relevo generacional, uno de los principales retos del barrio.Isabel Ribas, vicepresidenta de la Fundació Festes de Gràcia, asegura en una conversación con Públic que ahora "hay bastante gente joven". La vecina explica que la participación fue muy baja después de la pandemia de la covid-19 porque la gente se "desilusionó" y porque "perdieron muchos vecinos", un hecho que se sumó a una situación económica crítica por parte de las comisiones.En este sentido, Ribas asegura que "más gente joven, significa nuevas maneras de vivir la fiesta mayor, y eso no es ni bueno ni malo". "Lo que tenemos que saber hacer es transmitir la tradición. Nos interesa mucho esta gente joven y la gente nueva que se incorpora, también de otras culturas y tradiciones", continúa la vicepresidenta de la Fundació Festes de Gràcia, que reivindica el papel integrador de la fiesta mayor: "Es el reflejo de la ciudad y del barrio y de la gente que vive en él".La masificación de las fiestasLas fiestas de Gràcia también son un reclamo turístico, un factor que en los últimos años ha generado mucha polémica. En las últimas ediciones, las calles de Gràcia se han llenado de turistas y ha habido episodios de masificación, especialmente para ver los decorados. Ribas explica que "el año 2022, después de la pandemia, fue asfixiante": "La gente recuperó las calles y se vivieron situaciones estresantes y escenas incívicas", lamenta.PublicidadPor eso, explica Ribas, "tomamos medidas que han resultado exitosas y que mantenemos, como la noche tranquila". "Se trata de una noche en la que la programación es sin música amplificada y en la que favorecemos la relación entre la gente de las comisiones y las calles", comenta. Otra medida es el retraso de la fecha de entrega de premios, que permite que no se concentren grandes cantidades de personas en ciertas calles."Está muy bien que venga gente, pero sin ahogar el barrio. Además, cuando hay tanta gente, es cuando se producen conductas incívicas, y eso no lo queremos, porque nos obliga a hacer de policías, y ese no es nuestro trabajo", lamenta Ribas.Una plataforma de vecinos que pide abrir diálogoJustamente es la masificación y lo que ello conlleva, más ruido y menos espacio para la celebración vecinal, lo que ha llevado a un centenar de gracienses a organizarse y formar la plataforma Gràcia Conviu amb la Festa. Piden poder hablar y replantear el modelo de fiesta sin cambiar aquello que la hace única y especial.PublicidadLaia es una de las vecinas organizadas y explica a Públic que "cada vez a menos gente le importan las fiestas y las calles decoradas", y que muchos visitantes vienen simplemente "por la fiesta, para beber y escuchar música gratis". Según la vecina, el modelo actual contribuye a la masificación y desplaza el espíritu de fiesta mayor de barrio. "Entendemos que es complicado cambiar un modelo que económicamente es exitoso, pero que nos abran la puerta para poder hablar no debería serlo", reivindica la vecina.El año pasado, 14 vecinos de Plaça Sant Miquel enviaron 10 instancias al Ayuntamiento de Barcelona pidiendo un cambio de modelo en las fiestas de Gràcia, reduciendo los horarios de las fiestas nocturnas y reubicando escenarios en función de las necesidades de los vecinos. Lo hicieron después de que una vecina sufriera un ataque de ansiedad porque le temblaban los cristales de su casa. Consiguieron una reunión con la concejalía, pero aseguran que la conversación quedó en nada, y eso les ha llevado a crear un perfil de Instagram para poder hacer llegar su mensaje.No queremos tener todos y cada uno de los días que duran las fiestas conciertos hasta las tres de la madrugadaLaia denuncia que "muchos vecinos se sienten obligados a marchar del barrio durante las fiestas" porque sino no pueden descansar ni salir de sus casas en según qué calle. Asimismo, lamenta que hay vecinos sin aire acondicionado que tienen que elegir si pasar "muchísimo calor y cerrar todas las ventanas o convivir todo el día con la música"."A mí me encanta tener mi calle decorada. Me maravilla. Y entiendo que se hagan vermuts y conciertos, porque se ha hecho toda la vida. Lo que no queremos es tener todos y cada uno de los días conciertos hasta las tres de la madrugada, porque cuando termina el concierto la gente no se va y yo tengo ruido de borracheras hasta las siete de la mañana", resume Laia.
¿Celebración o reclamo turístico? El barrio de Gràcia debate cómo preservar sus fiestas sin ahogar al vecindario
Un centenar de vecinos han impulsado la plataforma Gràcia Conviu amb la Festa para reclamar un modelo de fiesta "menos masificado y más compatible con el descanso y la vida en el barrio" La Fundaci...








