El euríbor afronta la recta final del año en una fase de relativa estabilización, dibujando un escenario central de moderación con un leve sesgo a la baja respecto a los niveles registrados durante el verano. ¿Conseguirá romper el 3%? Es la pregunta que se hacen los expertos e hipotecados; si bien estos deben saber que, rompa o no la barrera del 3%, lo cierto es que de aquí a final de año seguirá subiendo la cuota de las hipotecas variables, ya que el indicador se mantendrá por encima de los niveles de hace un año.

Tras cerrar julio en el entorno del 2,855%, los pronósticos de los expertos y consensos de mercado como el Panel de Funcas o Bankinter sitúan al indicador en una franja prudente entre el 2,7% y el 2,8% para el cierre del ejercicio y, aunque la cota psicológica del 3% no se perfila como la hipótesis prioritaria, no se descarta por completo; su materialización dependerá de la evolución de la tensión geopolítica en Oriente Medio y de su impacto directo sobre los precios de la energía.

Dos factores que serán clave en el futuro de la política monetaria en Europa. Y es que, tras la subida de los tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE) en junio hasta el 2,25% —más como un escudo preventivo ante el shock inflacionista que como el inicio de un ciclo agresivo—, el organismo camina con pies de plomo. Con reuniones decisivas en septiembre, octubre y diciembre,