La gastronomía, el acto de alimentarse con conciencia y buscando el disfrute y hasta el placer, es una experiencia que suele girar en torno a la comida. Pero, ¿y si el centro fuera la bebida? Sí, puede ocurrir que el vino sea el centro, que eso ocurra en la propiedad de una bodega y que, de tanto mimar esa parte (beber algunos de los mejores vinos del mundo), el precio a pagar pueda alcanzar los 700 euros.La alta gastronomía ya procura eso que llaman maridaje de vinos. Se trata de una cuidada selección de vinos por copas pensada para acompañar (a la perfección) cada pase del menú. Es siempre un añadido opcional al precio del menú degustación, pero existen propuestas que sitúan al vino como valor primero de la experiencia. Se come y se come muy bien, pero el must, que se diría, está en los vinos que se disfrutan.Tenía que ser en una bodega, o sea, en la propiedad de un elaborador de vinos. Pago de Carraovejas es uno de los más conocidos (por su calidad) de la Ribera de Duero y Ambivium, su restaurante. Cuentan ellos que nació con el objetivo de "conceptualizar como un homenaje, sincero y honesto, la unión del mundo del vino y la gastronomía".Aquí, cerquita de la vallisoletana Peñafiel (la del castillo que parece un barco) se come, por supuesto. Es una cocina creativa (¿innovadora?) pero con sabores de la tierra. "El espacio se convierte en un elemento indispensable para vivir una experiencia que aúna magistralmente lo sólido y lo líquido". Comer y beber al más alto nivel. El restaurante nació con la idea de crear experiencias gastronómicas en torno al vino: "Viajar por el mundo a través de decenas de copas".La propuesta nace en mitad de un viñedo y busca el equilibrio de cocina, sala y sumillería. Todo ello se ensambla con la ayuda de la I+D+i para ofrecer una experiencia única. Al frente de la cocina está Cristóbal Muñoz, mientras que Fernando Moret lleva el peso de la sala y está al cargo del equipo de sumillería, y Guillermo Ortega es el responsable creativo. Ellos han conseguido una estrella Michelin y dos soles Repsol. Además, desde 2024 Wine Spectator mantiene a Ambivium entre los mejores establecimientos dedicados al mundo del vino. Dicen en este restaurante distinto que lo que persiguen "es la armonía perfecta para completar una experiencia de 360 grados". En ello tiene mucho que ver el trabajo de su Laboratorio de Armonías (I+D+i), que idea y prueba mezclas para la renovación de los menús y de sus armonías.De modo que el producto alterna su protagonismo con la parte líquida buscando crear sintonías perfectas, "composiciones melódicas" dicen ellos. Para hacerlo posible, Ambivium dispone de una carta de vinos única, con más de 5.000 referencias procedentes de los cinco continentes. Un tesoro: rarezas, añadas únicas, ediciones limitadas... de todas partes (donde se elaboran vinos de primera).En la cocina, productos locales, de temporada y proximidad, cuando no de su huerto ecológico. Con ellos se elabora una docena de pases que se degustan a lo largo de un recorrido que se inicia en la bodega, continuando por el laboratorio de armonías, la parrilla cocina, hasta llegar a la mesa, ubicada en la amplia sala estructurada alrededor por una herradura central desde la que se sirve el vino.Menú Celarium y las armonías de vinosYa sentados, unos 8 snacks a los que les siguen un plato frío, otro de cuchara, dos pescados, un prepostre y un postre para terminar en la terraza con los petit fours. Es su menú Cellarium: herencia y legado, un recorrido a través de los métodos de conservación que forman parte de las elaboraciones tradicionales de la gastronomía castellana, combinados con otros más innovadores. Cuesta 180 euros (sin bebidas).Ahora pongamos el vino por delante y al centro. A ese menú le podemos añadir la Armonía Alma. Es un recorrido por los vinos singulares: Pago de Carraovejas, Ossian, Milsetentayseis, Viña Meín · Emilio Rojo, Aiurri, Bodega Marañones y los vinos de SV Wines. El precio sube hasta los 330 euros.Si subimos el listón y optamos por la Armonía Summum el restaurante (la palabra se queda pequeña) nos ofrece "una oda al mundo del vino". Son vinos de algunos de los productores más icónicos, añadas únicas, proyectos muy especiales… El ticket por comensal alcanza ya los 430 euros.Pero hay un paso más, uno que en teoria debe llevarmos al summun si somos grandes, no, grandísimos aficionados al vino (y podemos pagarlo). Es la Armonía Sinfonías para el recuerdo. Se trata de una cuidada selección de botellas, con añadas muy concretas, cupos muy pequeños y unidades limitadas en España. Esta opción, que se solo se sirve a petición bajo reserva, cuesta 700 euros por persona.Ambivium, camino de Carraovejas s/n, Peñafiel (Valladolid)