ExplicativoExperimentar con la gastronomía local y disfrutarlo en ocasiones cotidianas son algunas de las transformaciones que están transformando su consumo.Hoy la tendencia apunta a explorar combinaciones con cocinas de distintas partes del mundo. Foto: iStockPERIODISTA03.07.2026 14:33 Actualizado: 03.07.2026 14:33

El vino está dejando atrás muchas de las reglas que durante años marcaron su consumo. Los protocolos de etiqueta, los maridajes estrictos y la idea de que solo puede disfrutarse en ocasiones especiales están dando paso a una forma más relajada y cotidiana de acercarse a esta bebida, una tendencia que también comienza a consolidarse entre los consumidores colombianos.Para Mario Piccini, representante de la cuarta generación de la bodega italiana Piccini 1882, el cambio pasa por hacer del vino una bebida más cercana y accesible. "Siempre he creído en la dimensión democrática del vino. Desde nuestros orígenes, nuestra filosofía ha sido llevar un vino de calidad a la mesa del mayor número posible de personas", afirma.Esa transformación también se refleja en la manera como los consumidores entienden los maridajes. Si antes el vino italiano se asociaba casi exclusivamente con platos de su país de origen, hoy la tendencia apunta a explorar combinaciones con cocinas de distintas partes del mundo.Colombia no es ajena a ese fenómeno. De hecho, Piccini asegura que ha encontrado un consumidor cada vez más dispuesto a experimentar con nuevas etiquetas y a incorporarlas a la gastronomía local. Entre las combinaciones que más lo han sorprendido menciona el Chianti Orange con el ajiaco y el Lambrusco con preparaciones de sabores intensos y crocantes como el chicharrón.La apertura a nuevas experiencias también se refleja en la diversidad de vinos que ganan espacio entre los consumidores. Mientras opciones frescas como el Pinot Grigio y el Prosecco se consolidan para acompañar pescados, mariscos, aperitivos y celebraciones, etiquetas de mayor estructura como el Chianti Riserva, Memoro y Brunello di Montalcino encuentran un lugar ideal en comidas con carnes rojas y quesos maduros.Esta evolución demuestra que el crecimiento del vino dependerá menos de seguir reglas y más de la disposición de los consumidores a descubrir nuevas formas de disfrutarlo. "No existen desafíos culinarios imposibles. Son precisamente estos encuentros entre culturas gastronómicas diferentes los que convierten al vino en un lenguaje universal", señala.ANGIE RODRÍGUEZ - PERIODISTA DE TENDENCIAS Y VIAJAR - @ANGS0614ANGROD@ELTIEMPO.COM Sigue toda la información de Cultura en Facebook y Twitter, o en nuestra newsletter semanal.