El Impuesto de Patrimonio (IP) se verá en 2027 todavía más acorralado a escala mundial, especialmente dentro del área de las economías desarrolladas. Aparte de nuestro país, dicho tributo solamente se encuentra vigente en la actualidad en otros tres países de la OCDE: Suiza, Noruega y Colombia. No obstante, esta última economía prepara ya su supresión, previsiblemente durante el año próximo, lo que reducirá todavía más el club de los países que a escala global recurren a una figura tributaria tan criticada por los expertos.El recién investido presidente colombiano, Abelardo de la Espriella, llegó al poder en el país hispanoamericano con la promesa de suprimir el Impuesto de Patrimonio y, fuentes cercanas a Bogotá, aseguran que esos planes se mantienen inalterados, dentro del plan de liberalización de la economía que De la Espriella propugna.

El hecho de que Colombia dé la espalda a este tributo tiene una carga simbólica más importante de lo que en principio pueda parecer. Esta economía tiene una larga tradición en lo que a la aplicación de impuestos a la mera tenencia de riqueza se refiere. Ya en los años 30 del pasado siglo contaba con figuras de este tipo que no fueron suprimidas hasta la década de los 90.