EditorialEl Gobierno deber�a completar la acertada pr�rroga de Almaraz con la renuncia al calendario de cierre del resto de centralesCentral nuclear de Almaraz, en C�ceres.EFEActualizado Viernes,

agosto

23:04Audio generado con IALa decisi�n del Gobierno -en pleno agosto y sin mediar ning�n anuncio m�s all� de la publicaci�n en el BOE- de prolongar la vida de la central nuclear de Almaraz hasta 2030 supone una rectificaci�n que, aunque acertada, desnuda la err�tica pol�tica energ�tica del Gobierno. El Ministerio de Transici�n Ecol�gica defend�a hasta ahora el cierre de Almaraz con argumentos presentados como t�cnicos y econ�micos. La pr�rroga obliga a esclarecer hasta qu� punto aquellas razones respond�an realmente a criterios objetivos y hasta qu� punto pesaba una determinada concepci�n ideol�gica sobre el futuro de la energ�a nuclear. Rectificar es aceptable; mantener una pol�tica equivocada por no admitir el error s� ser�a completamente irresponsable.La concesi�n de la pr�rroga se produce tras la solicitud presentada por la entidad Centrales Nucleares Almaraz-Trillo en octubre de 2025. El Consejo de Seguridad Nuclear emiti� un informe favorable el 16 de julio de 2026, tras evaluar la documentaci�n t�cnica y realizar un seguimiento continuo de la seguridad nuclear. El Ejecutivo vincula su giro en esta cuesti�n a la escalada de los precios energ�ticos como consecuencia de la guerra de Ir�n y, sobre todo, el bloqueo del estrecho de Ormuz. Aunque es cierto que mantener Almaraz operativa contribuye a moderar la exposici�n del sistema el�ctrico espa�ol a estos vaivenes de precios internacionales, las razones que justifican su mantenimiento exceden la coyuntura del tablero geopol�tico. La necesidad de estabilizar el suministro el�ctrico -especialmente, tras el gran apag�n de 2025- y el reto de garantizar la seguridad en un contexto de dependencia energ�tica del exterior convierten a la nuclear en una fuente imprescindible. M�xime despu�s de que la propia Comisi�n Europea, de la que es vicepresidenta Teresa Ribera, haya asumido la at�mica como una energ�a sostenible. En este caso, el alargamiento de la actividad en Almaraz blinda, tras meses de movilizaciones sociales, la conservaci�n de miles de empleos y la actividad econ�mica de la comarca extreme�a en la que se ubica.Por todo ello, el volantazo del Ejecutivo constituye una decisi�n correcta, aunque incompleta ya que deber�a extenderse al conjunto del parque nuclear espa�ol. El calendario de cierre de las plantas nucleares era un compromiso de Pedro S�nchez suscrito tanto en el programa electoral del PSOE como en el pacto de gobierno de coalici�n con Sumar. Ahora ha decidido saltarse su propia palabra, loque ha provocado una fractura en el seno del Ejecutivo, despu�s de que Sumar cargara contra el PSOE por plegarse al �oligopolio� de las energ�ticas y �seguir el camino de la extrema derecha�. El maximalismo con el que han reaccionado sus socios es consecuencia del sesgo antinuclear del que siempre ha hecho bandera el propio presidente.El empe�o en sustituir la nuclear por las renovables, a modo de dogma ideol�gico, como si ambas fuentes no fueran compatibles y necesarias en el mix energ�tico, ni responde a las necesidades de nuestro pa�s ni se ajusta a la realidad del sector energ�tico. La pol�tica energ�tica exige certidumbre. Almaraz no deber�a ser una excepci�n, sino el inicio de la marcha atr�s de todos los cierres previstos.