Actualizado a las 18:06h.

El Gobierno ha decidido prolongar la explotación de los dos reactores de la central nuclear de Almaraz hasta el 8 de junio de 2030. Lo ha hecho sin una especial escenificación política, mediante la publicación en el Boletín Oficial del Estado de una orden del Ministerio para la Transición Ecológica que añade 31 meses de funcionamiento a la Unidad I y 19 a la Unidad II. El Consejo de Seguridad Nuclear había informado favorablemente sobre la continuidad de ambas. Es una rectificación razonable, aunque manifiestamente insuficiente.

El propio Gobierno justifica la decisión por la crisis energética internacional, la persistencia de la guerra de Ucrania y la inestabilidad de Oriente Próximo. La volatilidad del gas y la incertidumbre sobre su evolución aconsejan conservar una fuente de generación estable que reduzca la exposición española a los combustibles fósiles. Mucho más significativo es que el Ministerio estime que prolongar Almaraz apenas reducirá un 1,4 por ciento la generación renovable prevista para 2030, mientras que rebajará un siete por ciento la generación con gas respecto al escenario del Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC). Es decir, la propia realidad ha obligado al Ejecutivo a reconocer la utilidad de una tecnología que durante años ha contemplado exclusivamente desde la perspectiva del cierre. El cálculo oficial contrasta con las estimaciones de organizaciones ecologistas según las cuales la continuidad de Almaraz frenaría inversiones multimillonarias en renovables.