El Gobierno central ha anunciado este viernes la prórroga de la central de Almaraz hasta el 8 de junio de 2030. Los dos reactores tenían previsto su desmantelamiento para el 1 de noviembre de 2027 y el 31 de octubre de 2028, respectivamente. "Se ponderan las circunstancias excepcionales derivadas del conflicto en Oriente Medio", justifica el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) en un comunicado. Pero la medida tiene grandes retractores. Los expertos consultados por Público valoran de manera negativa esta prolongación de la energía atómica y remarcan el papel de las renovables en la mitigación de los picos de precios causados a raíz de la crisis energética.PublicidadLa cartera de Sara Aagesen apunta a una inesperada volatilidad e inseguridad con respecto al gas natural licuado (GNL). El Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC), una herramienta con la que cuenta cada uno de los países de la Unión Europea, incluye el calendario del apagón nuclear en España. Este comenzaría en el 2027 con el primer reactor de Almaraz y culminaría en 2035 con el cese de Vandellós, en Tarragona, y la central de Trillo, en Guadalajara. Según fuentes ministeriales, estos PNIEC se elaboraron con información de la Agencia Internacional de Energía (AIE), que contemplaba una entrada de GNL desde Oriente Próximo. Pero la crisis en Ormuz desatada a partir de los ataques de Donald Trump sobre Irán han cambiado la previsión.La crisis de Ormuz como pretexto para la nuclearSus efectos, aducen desde el MITECO, serán duraderos. Argumentan que, incluso si el conflicto terminara hoy mismo, los daños sobre las infraestructuras requerirán años de reparación antes de que pueda establecerse el flujo de GNL pronosticado entre los estados árabes y Europa. Según anunció Qatar Energy el pasado mes de marzo, los ataques con misiles dañaron dos plantas de producción de gas natural licuado (GNL), que representaban aproximadamente el 17% de las exportaciones del país. El ministro de Energía y presidente de Qatar Energy, Saad al-Kaabi, afirmó entonces que las reparaciones dejarían fuera de servicio 12,8 millones de toneladas anuales de GNL durante un período de tres a cinco años.La orden de renovación de Almaraz publicada este viernes en el BOE expone que "este contexto sobrevenido de precios elevados y mayor volatilidad e incertidumbre incrementa la exposición del país, la ciudadanía y el tejido productivo a la vulnerabilidad que supone la dependencia de estos combustibles". Fuentes ministeriales explican a Público que la energía nuclear es precio-aceptante. Es decir, no fija una tasa económica, sino que vende su producción al precio que determine el mercado mayorista en cada momento.Si las estimaciones de los precios del gas son mayores que las estimaciones con las que se redactó el PNIEC, mantener la energía atómica impide que se consuma GNL. De acuerdo con los análisis internos del MITECO, la prórroga de Almaraz supondrá un 1,4% menos de la energía renovable que se esperaba para 2030. Fuentes ministeriales consideran que esta variación no es significativa. Asimismo, calculan "una reducción del 7% en la generación procedente de gas natural en ciclos combinados con respecto al mismo escenario", según recoge el BOE. Esa es, la argumentación troncal del Gobierno: alargar la nuclear para disminuir el peso del GNL.PublicidadEl dictamen positivo del Consejo de Seguridad NuclearLa polémica medida se ha tomado un viernes de agosto, coincidiendo con la resaca del eclipse solar, la crisis humanitaria en Ceuta y los incendios forestales que asolan diferentes puntos de España. Fuentes del MITECO niegan haber aprovechado la coyuntura para anunciar esta decisión. Desde el ministerio señalan que desde el inicio del debate sobre el calendario nuclear pusieron tres requisitos antes de plantearse ninguna prórroga: que hubiese garantía de suministro, que no costara dinero a los consumidores y certeza de seguridad.Esto último correspondía al Consejo de Seguridad Nuclear (CSN). Las propietarias de Almaraz, Iberdrola, Endesa y Naturgy, solicitaron en otoño de 2025 alargar la actividad de la central hasta 2030. El MITECO remitió la solicitud al CSN, que el pasado 16 de julio publicó su dictamen favorable. Este avalaba las garantías técnicas de una posible prórroga de la central. Si bien este aval no es vinculante –la misma autoridad acreditó también las garantías del calendario para desmantelar las nucleares en España– el ministerio declaró que se encontraba a la espera de recibir toda la documentación para poder estudiarla. Según recogen en el BOE, la información terminó de llegar el 23 de julio y fuentes ministeriales informan que los últimos análisis internos fueron realizados a lo largo de esta semana.Una medida contraproducente ante la crisis energéticaFinalmente la decisión ha sido conceder a las energéticas su solicitud. Una decisión errónea para los expertos consultados por este diario. El físico e investigador del CSIC Antonio Turiel explica que España tiene una potencia instalada de 142 gigawatios (GW), aunque en sus picos de consumo ronda los 41 GW. Indica también que Almaraz aporta dos GW. Con su cese de actividad, esa potencia "se tendría que cubrir con algo. Las renovables pueden cubrirlo cuando producen, pero para garantizar la estabilidad se tendría que añadir un poco más de electricidad generada por ciclo combinado de gas".PublicidadReconoce que este aumento del consumo de gas supondría un encarecimento en la coyuntura actual con el estrecho de Ormuz. Sin embargo, considera que la prórroga a las nucleares "es un error a largo plazo" y valora la medida como "una cierta cobardía" que "puede salir muy mal".Fernando Ferrando, ingeniero industrial y economista, hace hincapié en que las nucleares no son útiles para el control dinámico de la tensión –una tarea de la que tradicionalmente se encargan los ciclos combinados y que las renovables han comenzado a llevar a cabo–. De hecho, el MITECO apunta que, según ha trasladado Red Eléctrica de España, la nuclear es una herramienta más en la estabilidad del sistema, pero que su función es limitada. Así, Ferrando, también director de la Fundació Renovables, recalca que "un kilowatio de gas natural no es comparable con un kilowatio de nuclear".El papel clave de las renovables frente a la guerraTampoco lo ve con buenos ojos Eloy Sanz, director de la Cátedra de Transición Energética en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) y revisor experto del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU. "Las crisis y picos de precios son intrínsecas a la historia de la energía", expresa a este medio. "Planificar un sistema eléctrico en base a una situación puntual es de un cortoplacismo que asusta". Asimismo, pone de relieve que las renovables han tenido un papel fundamental en la mitigación de los efectos de la crisis energética desatada por los ataques de EEUU a Irán.Durante el primer trimestre del 2026, con la ofensiva de Washington sobre el estrecho de Ormuz, que desencadenaron una crisis de recursos, las renovables en España mantuvieron el precio de la luz más estable que en el resto de Europa, especialmente aquellos más dependientes de combustibles fósiles como el gas natural. Desde los ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán, el megavatio por hora (MWh) mantuvo precios muy similares a los de Portugal. Con respecto a Alemania, el precio ibérico llegó a ser más de 100 euros más barato.Un informe del think tank internacional Ember publicado el 13 de marzo destacaba que "de entre los países con un parque importante de centrales eléctricas de gas, Italia es uno de los mercados más expuestos a sus precios, y España el que menos". Según los informes que Red Eléctrica de España publicó en marzo, el gas solo marcó el 15% de las horas en 2025, por lo que en la actualidad el Estado español "se encuentra con frecuencia entre los mercados eléctricos más baratos de Europa". Un cambio cualitativo desde la crisis energética de hace cuatro años, con el inicio de la guerra de Rusia en Ucrania. Sanz destaca que la penetració renovable "es suficiente para que se haya puesto a España como ejemplo precisamente en tiempos de crisis. El Financial Times se refirió a la escasa influencia del gas en nuestros precios eléctricos como 'hazaña notable'".El posible coste de la prórroga a AlmarazEl investigador del IPCC publicó en febrero un estudio –elaborado a petición de Greenpeace– junto a Víctor García Carrasco, de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). En él analizan los impactos económicos y ambientales de su prolongación. Para ello, compararon el escenario de cierre, siguiendo el calendario inicial, con el escenario en el que se prorroga la vida de la central hasta 2030 y un tercero de "prórroga y desaceleración renovable" –en el cual el mercado asume que la prolongación será superior al plazo actualmente solicitado y que el resto de reactores se acogerán progresivamente a prórrogas similares–.La investigación, Cierre nuclear y transición energética: El caso de Almaraz, concluye que mantener la central abierta no abarata la electricidad a medio plazo, sino que genera un efecto desincentivador a la inversión renovable cuya consecuencia es un sobrecoste creciente para los consumidores a partir de los primeros años tras su cierre definitivo y un aumento de las emisiones. Desde el MITECO ponen en valor el trabajo de investigación realizado por científicos y grupos ecologistas. Sin embargo, consideran que son muchos los factores que determinan la inversión en renovables dentro del Estado español.PublicidadFuentes ministeriales rechazan que se planteen nuevas prórrogas a Almaraz ni a ninguna otra central nuclear, pero Sanz teme que la nueva medida siente un mal precedente. "Las empresas eléctricas ya han indicado públicamente que solicitarán extensiones del resto de centrales", advierte. De ocurrir, los escenarios con prórroga a partir de 2031 resultan sistemáticamente más caros que el cumplimiento del calendario original de cierre, acumulando un sobrecoste de hasta 3.831 millones de euros en 2033 y pérdidas de inversión en renovables de 26.129 millones de euros hasta el mismo año.Compromiso con el apagón nuclearLa cartera de Aagesen subraya que la apuesta del Gobierno en materia energética es a favor de las renovables y recalca su compromiso para desmantelar las nucleares en el 2035. El calendario fue acordado en el año 2019 entre el Gobierno central, las empresas propietarias y Enresa. Esta última deberá ahora adaptar su plan de trabajo de acuerdo con los últimos cambios impulsados por el MITECO.El nuevo calendario quedaría del siguiente modo: los dos reactores cacereños de Almaraz se apagarán en junio de 2030. Coincidirán con el reactor Ascó I, situado en Tarragona, y la central valenciana de Cofrentes. Estas cerrarán respectivamente en octubre y noviembre del mismo año. Ascó II cesará su actividad en noviembre de 2032 y las últimas, si no cambia nada más, serán el también tarraconense Vandellós II y la central de Trillo, en Guadalajara.
La prórroga de Almaraz amenaza con ralentizar el despliegue renovable que protege a España de la crisis energética
El Gobierno apunta a la volatilidad de los precios del gas provocada por la escalada bélica para alargar la vida de la nuclear.












