0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialLa productividad se ha puesto de moda, eso es bueno, y se discute por qué está relativamente estancada en Catalunya y España. La consecuencia es una falta de dinamismo en el crecimiento del PIB per cápita, esencial para sostener el Estado de bienestar. La productividad mide la relación entre los recursos que se disponen en la producción de un bien o servicio y la cantidad de este que se obtiene. Una economía puede crecer porque se usan más recursos, como más fuerza de trabajo, por ejemplo, o porque se asegura más eficiencia en el trabajo. Si estamos en el primer caso, el PIB per cápita no tiene por qué aumentar. Esta es la explicación clásica de por qué el crecimiento de la economía no se traduce necesariamente en una mejora perceptible para amplias capas de población. MARTA PÉREZ / EFEEn España hay un problema de productividad. El indicador más completo es la productividad total de los factores ( PTF), que relaciona la producción con una medida agregada del trabajo y el capital usados. Según el último informe del Banco de España, entre la entrada de España en la CEE en 1986 y el 2000, España acumula una pérdida del 15% de PTF en relación con Alemania, Francia, Italia y Holanda. La pérdida relativa continuó desde el 2000 hasta el 2013, en que la distancia se situó en un 12%. Después se recuperó, situándose en el 2025 en un 8%. Ahora bien, con el ritmo de mejora desde el 2013, el gap no se cerraría hasta el 2050, y además, para cerrar la pérdida relativa de 1986 al 2000, la PTF tendría que crecer al doble del ritmo entre el 2013 y el 2025.Estos brotes verdes desde el 2013 son debidos al crecimiento de la cuota de las empresas más productivas en cada sector (que explican casi la mitad del aumento de productividad agregada) y no a cambios sectoriales. Además, la brecha en productividad de las empresas españolas respecto a los citados cuatro países del euro se ha reducido para todos los tamaños, y son las pymes, no las grandes ni las microempresas, las que están más cerca de las europeas. A esta evolución también ha contribuido la reducción de deuda de las empresas y la diversificación de la financiación.Hay debate en Catalunya sobre si los problemas de productividad provienen de una concentración en sectores de bajo valor añadido, como el comercio y el turismo, o si el problema es más general en la economía. La evidencia presentada por el Banco de España y otros estudios apuntan a más peso de las diferencias de productividad entre empresas que a una cuestión sectorial. El trasfondo es que la productividad depende de varios factores complementarios: inversión en I+D, capacidad de innovación y organización empresarial, nivel educativo, infraestructuras adecuadas y políticas públicas que no pongan obstáculos al crecimiento de las pymes y al desarrollo en general.Las políticas públicas han de mantener un grado de competencia suficiente en el mercadoCatalunya y España no destacan en estos factores, aunque hay elementos positivos. Por ejemplo, el nivel de digitalización en España (tanto en infraestructura de fibra como en conectividad 5G y uso básico) es superior a la media de la eurozona y la adopción de la IA por parte de las empresas españolas está en línea con los países de la UE, aunque lejos del liderazgo de los países nórdicos. En cambio, en el ámbito de la educación, destacan los malos resultados en las pruebas PISA de Catalunya, que no se podrán comparar internacionalmente hasta el 2029, y las carencias crónicas en infraestructuras.No hay una única tecla que tocar para solucionar el problema de la productividad. Las políticas públicas han de actuar en un conjunto de factores básicos que se refuerzan unos a otros. Entre ellos, es fundamental mantener un grado de competencia suficiente en el mercado, ya que sin competencia no hay innovación. Además, las políticas han de alinear los costes privados de la actividad económica con los costes sociales y dejar que el mercado funcione. Un elemento importante en toda política es poner precio a las externalidades negativas que generan algunos sectores (como la contaminación ambiental o la degradación de barrios por el monocultivo turístico). Otro es evitar dar subsidios que no se basan en un fallo del mercado y que dan ventaja a unos sectores en relación con otros. No hay una bala de plata para elevar la productividad.
La productividad y la bala de plata, por Xavier Vives
La productividad se ha puesto de moda, eso es bueno, y se discute por qué está relativamente estancada en Catalunya y España. La consecuencia es una falta de dinamismo en el crecimiento del PIB per cápita, esencial para sostener el Estado de bienestar. La productividad mide la...






