Pocos platos logran evocar la esencia del Mediterráneo con tanta nitidez como una buena ensalada griega. Conocida en su país de origen como Horiatiki (que se traduce literalmente como “aldeana” o “campesina”), esta elaboración es un pilar imprescindible en los almuerzos veraniegos en las costas griegas acompañando con frescura a carnes, pescados a la parrilla o, simplemente, a un trozo de pan crujiente para mojar en el aliño.
Si bien la versión canónica prescinde por completo del hidrato, integrar una base de pasta corta a este festín de vegetales crujientes y queso salado resulta ser un acierto absoluto: una fórmula contundente, vibrante y comodísima para dejar lista con antelación y llevar al trabajo, a un picnic o a un día de playa.
Esta es la fórmula auténtica y purista, tal y como se ha servido durante décadas en las tabernas de Grecia. La clave reside en la máxima frescura de sus ingredientes y en no trocearlos demasiado pequeños para mantener sus texturas intactas. Apunta los siguientes ingredientes:
Tres tomates maduros y carnosos
Un pepino grande






