La orca ibérica más longeva del golfo de Cádiz, Toñi, ha aparecido con posibles marcas de impacto de perdigones en su aleta dorsal en aguas de Gibraltar, lo que ha llevado al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico a abrir una investigación para, en su caso, "incoar un expediente sancionador si finalmente se logran determinar los hechos y los posibles autores del daño".PublicidadToñi no es solo una de las orcas con más edad, sino también la matriarca de las orcas gladis, un grupo de unos 16 cetáceos que interactúa con embarcaciones en Cádiz y Gibraltar. Un hecho insólito que fascina a la comunidad científica puesto que es algo inapropiado en el comportamiento de estos animales.El pasado 11 de agosto fue cuando la organización conservacionista WeWhale, que opera en esa zona con autorización del ministerio, avistó por primera vez las lesiones de la orca, que no solo se encuentran en su aleta, sino también en su lomo. Tanto WeWhale como el grupo Iberian Orca Guardians han determinado que las heridas del ejemplar han aparecido en las últimas semanas, ya que no se apreciaban en otras fotografías anteriores.Las organizaciones sostienen que el aspecto, el número y la distribución de esas lesiones en la aleta dorsal y el lomo de Toñi apuntan a que podrían haber sido provocadas por un disparo de escopeta, recoge EFE.PublicidadTambién desde estas entidades advierten que si alguien le ha disparado de manera deliberada, no solo se trataría de un "acto de extrema crueldad contra un animal", sino que también supone un ataque contra uno de los últimos ejemplares que quedan de esta población en "peligro crítico de extinción".Estos animales se encuentran protegidos por ley, catalogadas como vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas, por lo que cualquier actuación realizada contra esta especie conlleva una sanción grave o muy grave. Esta normativa prohíbe además "cualquier actuación hecha con el propósito de darles muerte, capturarlos, perseguirlos o molestarlos". El incumplimiento de esta ley puede derivar en sanciones de hasta dos millones de euros y responsabilidad penal.Las orcas 'gladis' y los "juegos" con los velerosEn 2020 los científicos no solo estaban investigando sobre la COVID, también empezaron a estudiar perplejos el comportamiento de un grupo de orcas ibéricas que había comenzado a acercarse a embarcaciones para "jugar" con el casco o el timón. PublicidadUna interacción extraña, que tiene que ver más con un tipo de socialización que de agresión, pero que preocupa porque la fuerza y tamaño de estos animales ha provocado algunos naufragios. Razón por la que se incrementa el miedo a las orcas, mal llamadas también ballenas asesinas.