Un par de días antes del eclipse del 12 de agosto, antes de que la luna robase el protagonismo, el sol ya fue motivo de conversación en Sevilla. Al final de la tarde del lunes el astro rey tomó un color rojizo y coloreó la capital andaluza con un tinte extraño para el que no hacían falta gafas de protección. Hubo entonces quien recordó que hace ahora algo más de dos décadas ya ocurrió algo parecido sin necesidad de eventos astronómicos históricos. En 2004, un enorme incendio originado en la localidad onubense de Minas de Riotinto llevó su humo hacia la ciudad hispalense cubriéndolo con una boina de humo que le cambió el tono. 22 años después, otro incendio en la cuenca minera de Huelva volvió a tiznar la tarde en Sevilla, como lleva haciendo desde el pasado 7 de agosto en distintas zonas de Andalucía occidental. El viento, caprichoso, es quien se encarga de llevar la nube de humo a un lado u otro, igual que ocurre con el olor a quemado. En la semana larga que lleva activo este incendio, que nació en la localidad onubense de Niebla, ha afectado ya a 31.000 hectáreas, acercándose al fuego de Minas de Riotinto, que conserva desde entonces el récord del incendio más extenso de Andalucía, con esas mismas hectáreas, aunque hay quien asegura que aquel incendio fue aún mayor. "No sabíamos la fecha exacta, pero sabíamos que esto iba a pasar", reconoce Juan Carlos Gómez Méndez, decano de la delegación andaluza del Ilustre Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Forestales. El lunes aterrizaba en Sevilla después de un viaje y cuando vio la boina la mente se le fue directamente al incendio de Minas de Riotinto, explica este ingeniero, que trabajó en aquel fuego y en la posterior restauración ambiental de los montes afectados en 2004 y que ahora vuelven a ser pasto de las llamas. Para Gómez Méndez, la evolución del fuego es "prácticamente la misma" que hace 22 años, con la "única" diferencia del lugar en el que se originó el fuego. "Es una superficie que ya se quemó, donde se hicieron labores de restauración y se invirtieron cantidades ingentes de dinero público", explica el ingeniero, que cree que el problema está en la gestión que las distintas administraciones han hecho de esos montes, que son en su mayoría públicos: "Por desgracia, se abandonaron". TE PUEDE INTERESAR "Incendios va a haber siempre en las zonas forestales, pero medran con más magnitud en las zonas con menos gestión", lamenta el decano de los ingenieros forestales andaluces. Con gestión se refiere no sólo a la inversión en prevención, que en Andalucía ha crecido mucho en los últimos años, sino en los usos, en los aprovechamientos selvícolas que van desde la ganadería a la caza pasando por el control de los pastos. Esa es la diferencia entre un incendio que se descontrola y otro en el que es "factible" generar una "línea de lucha" contra el fuego y no depender sólo de una conjunción de condiciones favorables para que los medios de extinción puedan hacerle frente. Según el relato de Gómez Méndez, lo que ocurre en la zona que está ardiendo desde el pasado 7 de agosto encaja en el primer escenario. Se trata de un área con muchas fincas públicas propiedad de la Junta de Andalucía, del Estado y los ayuntamientos que, según este ingeniero, no han recibido el mantenimiento óptimo en esta dos décadas. "Si no queremos que los incendios sean recurrentes, tiene que mantenerse la ordenación de recursos que hay en ese territorio", abunda este experto, que alude a la necesidad de invertir, pero también de introducir ganado y especies cinegéticas para que "liberen el biocombustible". El objetivo debe ser generar "zonas de oportunidad" para que cuando haya un incendio de cierta magnitud los servicios de extinción puedan afrontarlo con garantías, al contrario de lo que ha ocurrido en Niebla. La magnitud del incendio que lleva más de una semana ardiendo en Huelva y que se introdujo en la provincia de Sevilla este martes ha generado un cóctel que está poniendo a prueba los servicios de extinción encabezados por el Infoca, dependiente de la Junta de Andalucía, con apoyo de la Unidad Militar de Emergencias (UME), los medios del Ministerio de Transición Ecológica y bomberos de las diputaciones de Sevilla y Huelva. En los últimos días el número de efectivos ha superado los 800, con 18 buldóceres trabajando en el intento de perimetrar el fuego y hasta 23 medios aéreos simultáneos, según los datos del vicepresidente primero de la Junta, Antonio Sanz. El director de extinción del incendio, Alejandro Molina, añadió este jueves más detalles en un vídeo divulgado en redes sociales por el Infoca. "El viento va girando a lo largo del día en las cuatro direcciones, casi una circunferencia", explica este mando del Infoca que lleva 18 campañas contra incendios sobre las espaldas. Esos cambios del viento generan saltos "constantes" que han llegado a ser de hasta 3 kilómetros gracias, en parte, a la "gran densidad de eucaliptos", un árbol cuya corteza se desprende con facilidad provocando así la creación de "focos secundarios". A última hora de este jueves, los efectivos lograron consolidar el flanco norte-noroeste tras una "lucha muy potente" desplegada a lo largo de la jornada, según explicó Sanz. "Es una zona completamente forestal, sin cultivos y zonas de oportunidad", describe el bombero forestal en un escenario que encaja con lo que denuncia Juan Carlos Gómez Méndez, que califica de "vergüenza" la "desatención" que ha sufrido la cuenca minera de Huelva en materia de prevención de incendios. El decano de los ingenieros forestales de Andalucía admite que esa desidia es común a todo el territorio nacional y a todas las administraciones, lo que provoca estos incendios recurrentes ante la "acumulación de biomasa dispuesta a volver a arder". Su propuesta pasa por crear una "estructura social" que pueda vivir de la gestión de los recursos naturales en lugar de la "no actuación" como forma de conservar los montes. "Entender la conservación como no actuar ha sido muy cómodo para los políticos", abunda Gómez Méndez, que admite que no hay diferencias en el color de unas y otras administraciones en esta visión alimentada, en su opinión por algunos ecologistas "muy mal informados". En el plano político, cuando se cumplen 8 días del incendio de Niebla, el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, todavía no se ha desplazado hacia la zona, dejando todo el protagonismo para su número dos, el vicepresidente primero Antonio Sanz. Este jueves el parlamentario onubense del PSOE Mario Jiménez afeó la ausencia del jefe del Ejecutivo, como ya hizo un día antes. "Si los incendios fueran competencia del Estado llevaría 7 días allí con una cámara de Canal Sur detrás. Y llorando...", publicó en sus redes el dirigente socialista. Un par de días antes del eclipse del 12 de agosto, antes de que la luna robase el protagonismo, el sol ya fue motivo de conversación en Sevilla. Al final de la tarde del lunes el astro rey tomó un color rojizo y coloreó la capital andaluza con un tinte extraño para el que no hacían falta gafas de protección. Hubo entonces quien recordó que hace ahora algo más de dos décadas ya ocurrió algo parecido sin necesidad de eventos astronómicos históricos. En 2004, un enorme incendio originado en la localidad onubense de Minas de Riotinto llevó su humo hacia la ciudad hispalense cubriéndolo con una boina de humo que le cambió el tono.